2010, auténtico 'annus horribilis', quizá el más nefasto de nuestra democracia, se va por fin. Llega 2011, que también se nos presenta lleno de dificultades, y para primera muestra un botón: La subida de casi un 10 por ciento en la tarifa de la luz decretada por un Gobierno dramáticamente anclado en sus peores prejuicios 'ecoprogres'. Un Ejecutivo tan ruinoso como el que continúa soportando y sufriendo nuestra querida España solo podía dejarnos ese envenenado regalo de Reyes.
Pero quedémonos con la única gran alegría que vivimos; aquella que nos dio una extraordinaria generación de deportistas que, al conseguir llevar al fútbol español a lo más alto, salvaron de alguna manera el prestigio de la marca 'España' en el mundo. Un magnífico reportaje servirá para rememorar de la mejor forma todo un hito en la historia de nuestro deporte. Aunque solo sea para comenzar el año nuevo con regocijo y cierto optimismo.
viernes, 31 de diciembre de 2010
viernes, 24 de diciembre de 2010
FELIZ NAVIDAD
Les deseo a todos mis lectores y seguidores una Feliz Navidad en compañía de sus seres más queridos. Que nos traiga a todos prosperidad, paz, felicidad y... por supuesto, libertad.
jueves, 23 de diciembre de 2010
LA MAFIA SINDICAL DEFIENDE SUS PREBENDAS

Ha sido en Murcia, donde el Gobierno regional se ha visto obligado a acometer un ajuste presupuestario verdaderamente drástico, y en algunos aspectos doloroso. Y es que a estas alturas es absolutamente necesario e imprescindible reorganizar, racionalizar y adelgazar las Administraciones Públicas; entre ellas, por supuesto y de manera especial, las autonómicas. En el caso de la Comunidad Autónoma de Murcia, urge reducir el déficit: No ya porque el Ejecutivo de Zapatero, de nula autoridad moral además de contumazmente injusto con Murcia, le haya instado a ello para permitirle emitir deuda, sino fundamentalmente para propiciar que la sociedad civil tenga menos impedimentos para afrontar la crisis y generar empleo. Porque, no lo olvidemos, el déficit siempre acaba recayendo, y de qué manera, sobre nuestros bolsillos y los de nuestros descendientes.
En ese sentido, es loable que el Gobierno regional murciano haya decidido no imitar a ejecutivos autonómicos socialistas y rechace subir los impuestos: Qué fácil hubiese sido hacer populismo barato y presentar tal medida como un ajuste de cuentas 'a los ricos'. Pero hubiese resultado absolutamente contraproducente para ese objetivo de liberar de obstáculos a individuos, familias y emprendedores, que son quienes en realidad han de reactivar la economía.

Así pues, quienes insultaron, escupieron y agredieron al Secretario General de la Presidencia del Gobierno de Murcia, José Gabriel Ruiz, y al senador autonómico Pedro Manuel Hernández, y quienes después cercaron el domicilio particular del presidente de la Comunidad Autónoma, no fueron hordas de la famélica legión, desesperadas ante la negra perspectiva de quedarse sin pan y pasar hambre, sino integrantes de la extraordinariamente subvencionada mafia sindical en la defensa de sus prebendas. Y de la única manera que ellos saben: A mamporro limpio. Porque ese es precisamente el solo argumento que son capaces de presentar: Por nuestros huevos (con perdón), o si no, aténganse a las consecuencias. Proceder propio del hampa, en el que parecen encontrar inspiración semejantes matones.

Tan lamentables hechos, inconcebibles en una democracia mínimamente consolidada, responden a la deplorable táctica de 'generar tensión' que parece haber sido definitivamente adoptada por la izquierda murciana en general ante sus, una vez más en Murcia, magrísimas perspectivas electorales. Además, sus militantes y adeptos llevan desde 1993 sin comerse un colín en las urnas, y deben tenerle muchísimas ganas al PP, que no deja de obtener, incluso en cada vez mayor medida, la adhesión electoral de los murcianos. No por casualidad la nueva candidata socialista a la Comunidad Autónoma, Begoña García Retegui, se hizo ver en la ilegal, vergonzosa e inadmisible concentración de los liberados sindicales frente al domicilio familiar del presidente Valcárcel: Quizá estén convencidos de que repitiendo las algaradas callejeras y actitudes agresivas y violentas provocadas a propósito de la guerra de Irak y del 11-M van a conseguir recortar los cuarenta puntos de ventaja que, según la última encuesta, les lleva el PP. Pero, como entonces en Murcia, el chasco puede ser de órdago.
martes, 21 de diciembre de 2010
LAS IZQUIERDAS Y SU ALERGIA POR LA LIBERTAD

Una silla vacía. Es la simbólica, deplorable e ignominiosa imagen que el mundo entero se vio obligado a contemplar, y por partida doble, en sendos acontecimientos de tantísima resonancia internacional: El Premio Nobel de la Paz y el Premio Sajarov del Parlamento Europeo. Ni a Liu Xiaobo ni a Guillermo Fariñas les permitieron viajar siquiera solo para recoger sus galardones. Y es que los regímenes de China y Cuba, absolutamente implacables y crueles con quienes se atreven a discrepar de manera notoria con el poder establecido, se basan, si bien con matices aunque manteniendo su carácter genuinamente totalitario, en la misma ideología: El comunismo. Que, asombrosamente, y pese al inmenso y macabro reguero de miseria, sangre y muerte que dejó a su paso durante el siglo anterior, continúa disfrutando de cierto prestigio en ámbitos políticos, mediáticos y académicos. Respetabilidad que, por ejemplo, le permite al eurodiputado comunista Willy Meyer ausentarse de la entrega del Premio Sajarov sin que se le caiga la cara de vergüenza y, además, dando hipócritamente lecciones sobre defensa de unos derechos humanos que, si en algún sitio se conculcan de la forma más escandalosa, es en su admiradísima Cuba.
Que heroicos luchadores por la libertad como Fariñas conciencien de la abyección de la dictadura comunista cubana a la opinión pública internacional cuenta con el indisimulado rechazo de personajes tan mezquinos como Meyer, como si a estas alturas se pudiera ocultar la acreditada naturaleza liberticida de las doctrinas que él mismo, compañeros suyos de coalición y determinados próceres del 'artisteo' y de la seudointelectualidad profesan, y que incluso todavía a buena parte de la progresía en general le merecen comprensión y hasta simpatía. De absolutamente nada parece haberles servido la cruda experiencia de un proyecto totalitario que, precisamente por intentar descender el cielo a la tierra, y por tanto hacer abstracción de la verdadera esencia del ser humano, convierte a aquélla en el peor de los infiernos. Y es sabido que, una vez se impone esa especie de religión laica, no se admite la disidencia, que es tratada, bien como enferma 'mental' en el mejor de los casos, bien como delincuente en el peor de ellos. En ese mismo sentido, el lamentable espectáculo vivido recientemente tanto en Oslo como en Estrasburgo es prueba y consecuencia de los terribles coletazos que aún continúa dando una de las ideologías más siniestras y dañinas de la historia. Si no la que más.

Aquellos que vinieron con el falso y vacío discurso del 'talante', y que tanto han alardeado de promocionar los valores 'pacifistas' y defender a ultranza principios democráticos, le han acabado cogiendo el gusto al estado de alarma, que, recordémoslo, no deja de representar la imposición de una situación de excepción; que, como tal, resulta inconcebible que se prolongue más de la cuenta en un régimen de libertades. Sin embargo, incapaces de resolver un problema de gravísimas dimensiones que ellos mismos como Gobierno contribuyeron a generar, y en una trágica actitud trufada a la vez de incompetencia y autoritarismo, han tenido a bien prorrogarla 'por si acaso'. Lo cual, si los Tribunales no lo impiden, sienta un peligroso precedente, ya que cualquier Gobierno en un futuro más o menos próximo puede verse tentado a volver a decretar el estado de alarma con tal de solventar cualquier conflicto similar. Y, en estos casos, la libertad, por la que las izquierdas sienten una especial alergia, siempre pierde.
miércoles, 8 de diciembre de 2010
ELOGIO DE LA LITERATURA Y LA FICCIÓN
Magistral y emotivo discurso de don Mario Vargas Llosa en el acto de su aceptación del Premio Nobel de Literatura. Escuchemos al Maestro, y aprendamos y deleitémonos con él.
martes, 7 de diciembre de 2010
ATERRIZA, Y DESPEGA, COMO PUEDAS

En este caso, no ha habido ni torpeza ni estulticia. Limitar por decreto las condiciones laborales de los controladores aéreos justamente la víspera de un largo fin de semana ha sido un acto plenamente consciente y deliberado. Hay que tener en cuenta que quien tras la última remodelación ha pasado a ejercer de verdadero presidente del Gobierno es Alfredo Pérez Rubalcaba. Y es bien sabido que el 'Rasputín' hispano no suele dar puntada sin hilo: El personaje es de la piel del diablo, pero de tonto no tiene un pelo. Ahora bien, en esta ocasión, como en otras, ha podido pasarse de listo al no prever determinadas contraindicaciones derivadas de ésta su última gran maniobra política, efectista pero que a corto y medio plazo adolecerá de muy escasa efectividad.
De todas formas, había que hacer lo posible y lo imposible para que las impopulares medidas anunciadas (y leídas) por Zapatero en el Parlamento, y otras posteriormente aprobadas en Consejo de Ministros, como la subida de los impuestos del tabaco y el alcohol, pasaran absolutamente desapercibidas. Además, una encuesta publicada por el mismísimo diario de Prisa era sencillamente demoledora para el PSOE: 19 puntos ya de ventaja para el PP. De ahí que 'Producciones Rubalcaba' decidiera proyectar durante el puente de la Constitución una mala versión de 'Aterriza (y despega) como puedas', en la que el Gobierno, tras provocar a la casta de los malvados controladores aéreos, surge como superhéroe para poner orden en los aeropuertos. Pero la película ha acabado siendo tan chusca que no ha obtenido sino pataleos y ensordecedores abucheos, amén de un daño irreparable para nuestra ya de por sí maltrecha economía. Y la muy deteriorada imagen de España, más por los suelos si cabe.

Y mucho cuidado con el estado de alarma en vigor, que este Gobierno a la deriva puede tomarle el gusto. Todo un peligro que se amplíe más de la cuenta, sobre todo si se encuentra al frente un declarado enemigo de las libertades como es Rubalcaba.
jueves, 2 de diciembre de 2010
ASÍ NO PODEMOS SEGUIR
Apenas un par de días después de que el Gobierno, empezando por el mismísimo presidente, pasando por la vicepresidenta económica y terminando con el Secretario de Estado de la cosa, negara de forma tajante cualquier tipo de reacción ante las 'fluctuaciones' provocadas por los malvados 'especuladores', Zapatero anuncia en el Parlamento y en respuesta al líder de la oposición unas medidas económicas en las que, por atinadas que sean en líneas generales (aunque cortas y, sobre todo, tardías), no cree en absoluto: Pese a que la cruda realidad está convirtiendo su 'salida social (más bien socialista) de la crisis' en una auténtica pesadilla, la solución liberal siempre le ha merecido un rechazo profundo e indisimulado, propio de un sectario demagogo como es él. De ahí que las enumerara con escaso entusiasmo y agarrado al papel, ya que les han venido impuestas de nuevo.
Se ha repetido, por tanto, exactamente la misma situación del 'tijeretazo' del 9 de mayo. Nuestra ya de por sí deteriorada economía no puede soportar más bandazos, esta política económica basada en la improvisación más absoluta, carente de cualquier rumbo. Esperar a que los mercados financieros coloquen a la economía española al borde del precipicio y a los subsiguientes telefonazos procedente de París, Berlín o Washington para adoptar decisiones de una mínima enjundia, siempre a cuentagotas, puede servir para que Zapatero cumpla su objetivo primordial, que ahora no es otro que ganar tiempo e intentar aguantar en el poder lo que resta de legislatura; pero tan temeraria e irresponsable actitud resulta verdaderamente catastrófica por cuanto alarga la crisis en nuestro país y agrava más si cabe sus consecuencias.
Así no podemos seguir. Urge que tome las riendas un Gobierno con un plan audaz de medidas liberalizadoras y reformas económicas, y que esté convencido de la conveniencia y utilidad de las mismas. Desde luego, radicalmente diferente al que ahora sufrimos. Que los españoles decidan de una vez en las urnas.
martes, 30 de noviembre de 2010
EN CUALQUIER CASO, DE ZAPATERO ES EL FRACASO

Pese a la inquietud de los barones regionales socialistas, que ven cada vez más mermadas sus posibilidades de conseguir la reelección en los cercanos comicios autonómicos, el Gobierno pretende ahora convencernos de que en realidad la debacle sufrida por el PSC en las legislativas catalanas no es achacable en absoluto a la gestión de Zapatero, y que se debe única y exclusivamente a determinadas 'singularidades'. Vamos, como si Cataluña hubiera tenido el privilegio de mantenerse inmune a una persistente crisis económica que, según todas las encuestas y de manera harto previsible, tanto está desgastando la imagen del Ejecutivo presidido por Zapatero y, en consecuencia, del partido que lo sustenta, que no es otro que el PSOE.
Pero aceptemos pulpo como animal de compañía y demos por buena esta versión: La culpa de tan escandalosa derrota reside en exclusiva en los errores cometidos por el Gobierno del tripartito social-ecocomunista-independentista, con Montilla a la cabeza. Pues bien, remontémonos a diciembre de 2003, cuando Zapatero todavía era líder de la oposición: El PSC de Maragall, que en las elecciones catalanas, a pesar de haber ganado en voto popular, no había conseguido imponerse a CiU en número de escaños, firmó con Iniciativa per Catalunya-Verts y Esquerra Republicana de Catalunya el pomposamente llamado 'Acuerdo para un Gobierno catalanista y de izquierdas en la Generalitat', más conocido como el Pacto del Tinell. El cual, además de otorgar al tripartito carta de naturaleza, se basaba en el cumplimiento de cuatro puntos: Entre ellos, 'más y mejor autogobierno' (que conllevaba la elaboración de un nuevo 'Estatut') y 'Cataluña, una nación socialmente avanzada'. Y puesto que la construcción de la nueva 'nació' catalana no podía sufrir impedimento alguno, un anexo excluía la posibilidad de cualquier pacto de Gobierno o acuerdo de legislatura, ya sea en la Generalitat o en cualquier institución de ámbito 'estatal', con el PP, entonces en el Gobierno de la nación merced a una nítida mayoría absoluta lograda en las urnas.

Sin embargo, para sacar adelante el 'Estatut', una reforma de la Constitución por la puerta de atrás (aunque posteriormente matizada por la tardía sentencia del Tribunal Constitucional), Zapatero traicionaría a un Maragall que había perdido toda esperanza en el empeño. No obstante, con el renegado cordobés Montilla esta vez como líder socialista, y a pesar del evidente desgaste electoral del PSC en los comicios catalanes de 2006 (había bajado de 42 a 37 escaños y perdido la mayoría del voto popular), el tripartito seguiría gobernando e incluso acentuaría su nefasto proceder nacionalista, basado en la inmersión lingüística. Políticas puramente identitarias y eminentemente liberticidas que, no sólo dejarían en mantillas las llevadas a cabo en su momento por el mismísimo Jordi Pujol, sino que además contarían con el apoyo claro y rotundo de Zapatero, que llegaría a manifestar públicamente su adhesión, por ejemplo, a las sanciones a aquellos comercios que sólo rotulen en español. Y es que el presidente del Gobierno, pese a serlo de todos los españoles, siempre ha alardeado de su especial preferencia por Cataluña y lo catalán, que como buen 'progre' confunde con lo nacionalista catalán.

martes, 23 de noviembre de 2010
CON EL TRASERO AL DESCUBIERTO
Si te empeñas en actuar de abogado defensor y vocero de una teocracia despótica como es la marroquí, tarde o temprano acaban pillándote en un renuncio. Y, claro, caes en el más completo de los ridículos. Ay, en qué han quedado esos 'valores' que iban a ser el norte de la política exterior zapateril...
lunes, 22 de noviembre de 2010
35 AÑOS DE UN REINADO PARA TODOS LOS ESPAÑOLES

Fue el 22 de noviembre de 1975. Dos días después de la muerte de Franco, las Cortes proclamaban a Juan Carlos de Borbón y Borbón rey de España. Visiblemente cansado y ojeroso, el nuevo Jefe del Estado, plenamente consciente de la importancia histórica del momento y de la grave responsabilidad que recaía sobre su persona, pronunciaba ante procuradores y demás gerifaltes franquistas, y asimismo ante las cámaras de la televisión, un discurso extremadamente medido y ponderado: Por una parte, pretendía tranquilizar a un auditorio que en líneas generales recelaba todavía de un cambio político de envergadura, y de ahí sus alabanzas al recién difunto dictador ('una figura excepcional entra en la historia...'); pero por otra, dejaba absolutamente claro que, en una nueva etapa que se abría, su intención primordial era reinar 'para todos los españoles', sea cual sea 'su cultura, su historia o tradición', lo cual obviamente no sería concebible sin la recuperación de las libertades ni la implantación, siquiera paulatina, de reformas democráticas. Y don Juan Carlos, pese a la desconfianza que despertaba en esa parte de la oposición, esencialmente la de izquierdas, que abogaba por la ruptura pura y dura, ejercería de auténtico motor de la profunda democratización política que necesitaba España.
Un motor basado en el engranaje de dos piezas básicas: Torcuato Fernández Miranda, que desde la presidencia de las Cortes propició la evolución sin traumas a un sistema incipientemente democrático partiendo de la legalidad franquista ('de la ley a la ley a través de la ley'), y Adolfo Suárez, a quien el Rey nombró sorprendentemente presidente del Gobierno tras deshacerse de Carlos Arias Navarro ('un desastre sin paliativos'), una concesión al 'bunker'; todo un acierto, puesto que Suárez llevaría a cabo con pulso sereno pero firme las reformas políticas imprescindibles para hacer por fin de España un país situado al mismo nivel de las democracias occidentales. También cabe resaltar la generosidad y altura de miras, sin precedentes en la historia política, de esas mismas Cortes que proclamaron Rey a don Juan Carlos, que posteriormente aprobaron por amplísima mayoría su propia disolución (lo que se conoce como el 'hara kiri') para dar definitivamente paso a la transición democrática.
La estabilidad política y democrática, distintivo de los 35 años de reinado de Juan Carlos I, no hubiera sido posible sin ese espíritu de concordia que inspiró a los impulsores de aquellas reformas, empezando por el propio monarca. Si se quería construir una democracia para todos, resultaba imprescindible enterrar definitivamente las querellas intestinas que habían enfrentado a los españoles en dos bandos irreconciliables. Qué lejos queda tan loable actitud de quienes ahora buscan irresponsablemente la división entre españoles rescatando los fantasmas de la Guerra Civil y del franquismo y sacando a pasear sus cadáveres. Y todo con el mezquino objetivo de 'generar tensión' para intentar lograr réditos electorales. Aunque está por ver que esta vez les sirva de algo.
sábado, 20 de noviembre de 2010
LA DESORIENTACIÓN DE LA POLÍTICA EXTERIOR
El presidente Zapatero no encuentra su sitio en la OTAN, y tampoco en el panorama internacional en general. Ninguna otra secuencia, que aunque lo parezca no está protagonizada por Mr. Bean, puede simbolizar de mejor manera la desorientación que caracteriza a nuestra vergonzosa política exterior.
miércoles, 17 de noviembre de 2010
UN GOBIERNO COBARDE, MENTIROSO Y RUIN

Ya no caben medias tintas para calificar a este Gobierno de nuestros pecados, que han debido de ser muchos y muy graves como para que los españoles merezcamos tener que soportarlo. Parecía imposible, pero los estertores del socialismo zapaterista están alcanzando tales e inauditos niveles de indignidad en su siempre nefasta política exterior, que han convertido en auténtica tarea de titanes la mera posibilidad de rehacer en un futuro más o menos próximo la imagen de España, que estos genios de la farisea progresía han situado definitivamente a la altura del betún.
Que el PSOE, pese a haberse servido electoralmente del asunto en su momento, había decidido hace años abandonar a su suerte al Sahara occidental lo sabíamos de sobra. Los ecos de ese felipista compromiso, 'con el pueblo saharaui hasta la victoria final', resuenan de igual forma que aquella célebre promesa, también de Felipe, de 'OTAN, de entrada no': Pertenecen a la misma especie de las grandes mentiras de la historia del socialismo español. A este respecto, la foto en la que Zapatero, todavía jefe de la oposición, se dejó inmortalizar acompañado del sátrapa alauita y junto a un mapa del Gran Marruecos que incluía, además del Sahara, Ceuta, Melilla y las Canarias, era toda una declaración de intenciones de la postura claudicante ante las pretensiones marroquíes que adoptaría el nuevo socialismo zapaterista nada más llegar al poder; por cierto, empujado por un atentado, el del 11-M, de ese mismo supuesto carácter islamista del que avisaría un amenazante e indignado Mohamed VI al entonces Ministro español de Asuntos Exteriores, Josep Piqué, pocos días después de que España votase en la ONU a favor de la autodeterminación del Sáhara.

Desde luego, es propio de cobardes traicionar al Sahara plegándose de manera tan indecorosa a las prescripciones de la teocracia marroquí; de mentirosos dar pábulo a patrañas tan escandalosas; y de ruines abdicar de la defensa de unos principios y valores que deberían guiar el proceder de cualquier Gobierno occidental, con tal de preservar no se sabe qué intereses. Hasta el punto de que estos radicales del feminismo han convertido a doña Trinidad Jiménez, virtualmente ausente en esta crisis, en la perfecta Ministra 'florero' para así evitar herir la sensibilidad masculina de algún prócer fidelísimo a las enseñanzas del Islam.
El zapaterismo está escribiendo su epitafio, por fortuna; pero está resultando demasiado largo y gravoso para España.
jueves, 11 de noviembre de 2010
LOS ATAJOS DEL PSOE

'Este partido está en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones'. Estas escalofriantes palabras, pronunciadas por el mismísimo Pablo Iglesias en una de sus más controvertidas intervenciones parlamentarias, definen de la mejor manera posible la sinuosa actitud que históricamente ha mostrado el PSOE hacia el Estado de Derecho: De respeto exclusivamente cuando conviene a sus intereses. Buen pero lamentable ejemplo de ello lo tenemos en su ejecutoria en la lucha contra el terrorismo etarra: Los Gobiernos socialistas nunca han creído en el imperio de la ley como único instrumento para acabar con la ETA, y de alguna u otra manera siempre han buscado introducirse en oscuros recovecos para saltarse la legalidad a la torera. Y en ocasiones sin pararse en barras.
Puesto que agraviar al Estado de Derecho desde el Gobierno implica en último término desproveerse del más mínimo principio ético y moral, los atajos tomados han sido radicalmente distintos y distantes: A tal efecto, lo mismo da rebajar al Estado a la categoría de terrorista para emprender la guerra sucia, que claudicar ante las exigencias de la banda asesina. Todo vale con tal de intentar acabar con el problema por la vía más rápida. Así, los Ejecutivos de Felipe González no tuvieron empacho alguno en utilizar tanto las conversaciones de Argel como los crímenes de los GAL: La táctica del palo y la zanahoria, pero fuera de la legalidad y de toda decencia.

Pero hete aquí que los sucios y espeluznantes métodos empleados en la lucha contra el terrorismo durante la época de Felipe González han vuelto a la primera plana de la actualidad, donde los ha querido situar precisamente quien en aquellos años se desgañitaba en negar cualquier implicación en los mismos. De qué poco ha servido la defensa y protección que al susodicho le brindara en su momento Enrique Bacigalupo, entonces insigne juez de guardia del felipismo, quien, con el objetivo de impedir la declaración ante el Supremo del ex-presidente del Gobierno a propósito del caso GAL, aducía la inconveniencia de 'estigmatizar' a su augusta figura. Al final se ha acabado estigmatizando él solito cuando ha desvelado en su periódico favorito, dónde si no, que tuvo la oportunidad de ordenar 'volar' a toda la cúpula de la ETA, reunida entonces en Francia, y que dudó en hacerlo. Vaya, Míster 'X' ha esperado a que prescriban tales delitos para decidirse por fin a confesar. Y se ha quedado tan pancho.

Así pues, Felipe González reconoce que estaba muy al tanto de los crímenes de Estado que se cometieron bajo su Gobierno, y no pasa nada. Es más: Lo verdaderamente grave es la reacción de 'la derecha', que 'se excita' cada vez que el ex-presidente habla. Por su parte, 'Txusito' Eguiguren alardea de su 'buen rollito' con el etarra y asesino Josu Ternera, y tampoco pasa nada. El problema reside en aquellos, entre ellos víctimas directas del terrorista, que, al empeñarse en pedir explicaciones, sólo buscan 'el linchamiento' de 'un hombre bueno'. Y es que el carné del PSOE, en virtud de las tesis promulgadas por su fundador, exime del sometimiento a las leyes. Por tanto, basta con llevarlo para disfrutar de toda la impunidad.
jueves, 4 de noviembre de 2010
ESTADOS UNIDOS SIGUE SIENDO ESTADOS UNIDOS

La victoria de Barack Obama en las presidenciales estadounidenses, sin duda histórica, había generado grandes e inusitadas expectativas en ese amplio y diverso apostolado del intervencionismo económico, de tan gran predicamento especialmente en nuestra vieja Europa: Por fin el 'capitalismo salvaje' que caracteriza a los Estados Unidos iba a ser definitivamente desterrado ante la imponente y luminosa presencia del Estado 'social' y benefactor, que siquiera gradualmente, y al albur de la crisis económica, iría sentando sus reales. Y no cabe reprocharle al actual inquilino de la Casa Blanca que no se haya atrevido a dar pasos en pos de ese objetivo: Los típicamente keynesianos (al modo rooseveltiano) 'planes de estímulo' financiados con ingentes cantidades de dinero público, los 'rescates' a la industria automovilística con los impuestos de los norteamericanos, la contraproducente regulación del sistema financiero y, sobre todo, una controvertida reforma sanitaria son buenas y significativas pruebas de ello.
Pero quienes, ufanos, se frotaban las manos, absolutamente ilusionados y convencidos de un inminente e inapelable triunfo del proyecto obamita, pasaban por alto un detalle que no carece precisamente de importancia: Que en Estados Unidos la soberanía reside en una ciudadanía que ama como en ningún otro sitio del planeta la libertad individual, valor del que además es plenamente consciente que es fundamento básico de la grandeza de su nación. Sólo había que esperar a que el electorado estadounidense se pronunciara en la primera oportunidad que tuviera, es decir, en los comicios legislativos y en las elecciones a gobernador del 2 de noviembre. Y lo ha hecho de manera clara y contundente: La bofetada propinada en las urnas a las políticas keynesianas y ruinosamente 'progres' de Obama, auténtico lastre para la recuperación económica, ha sido realmente sonora.

Este extraordinario fenómeno que, por su rápida, irresistible y triunfante irrupción en la vida pública norteamericana, pasará sin duda a los anales de la política contemporánea, ha tenido la virtud de encauzar social y políticamente un descontento muy generalizado entre los estadounidenses ante la cada vez mayor intromisión del Gobierno en sus vidas. Pura expresión de un anhelo ciudadano que, sin embargo, la práctica totalidad de la prensa española y europea en general considera intolerable; de ahí que, en su impacable labor de demonización, le dedique los más variados, injustos y desmesurados adjetivos. Sólo aciertan cuando califican al 'Tea Party' de conservador, ya que, en efecto, pretende preservar los principios y tradiciones sobre los que se fundaron los Estados Unidos de América (tales como libertad individual, economía de libre mercado, Gobierno limitado y unidad de la nación, valores cuya resuelta protección llega a reputarse de inconcebible y propia de 'ultras' e incluso, pásmense, 'neofascistas'). Eso sí, también puede admitirse que se les defina como radicales: Lo son, y mucho, en la defensa de la libertad.
En cualquier caso, la abrumadora victoria del Partido Republicano en la Cámara de Representantes y en la mayoría de los Estados expresa una realidad que, por muy incómoda que le pueda resultar a tantos, no deja de ser incontestable: Estados Unidos sigue siendo Estados Unidos. Afortunadamente para los que nos identificamos con su historia, su tradición y sus valores.
miércoles, 3 de noviembre de 2010
CUESTIÓN DE GENÉTICA

'Besa por el día y muerde por la noche'. Según el actual presidente de las Cortes, es el proceder que define a doña Esperanza Aguirre; contra la que, como sabemos y tenemos perfectamente asumido, vale absolutamente todo, aunque no por ello deja de ser mujer. 'Cabaretera' y 'chica fácil' fueron dos lindezas que el flamante candidato socialista a la presidencia de la Comunidad de Madrid le dedicó a su rival político en Parla, cuya condición de portavoz del retrógrado PP no le impide también ostentar la femineidad. E incluso en el mismísimo oasis catalán un cargo del PSC, con tal de excusar el mal trago que acababa de pasar su jefe en una entrevista, llegaría a relacionar el supuesto mal humor de la periodista que le inquiría con problemas de alcoba. Y de manera harto grosera.
Pues bien, ante tamañas y obscenas exhibiciones de intolerable sexismo, ningún o ninguna celoso o celosa guardián o guardiana de las esencias femiprogres amagaron en su día con exigir dimisiones. Y muy a pesar de que en ningún momento quienes profirieron tales barbaridades han creído oportuno expresar la más mínima disculpa. El que tiene boca se equivoca, pero sólo si el que habla más de la cuenta se califica a sí mismo de 'progresista'. No es, por tanto, el caso del alcalde de Valladolid, cuyas soeces consideraciones sobre determinadas características físicas de la nueva Ministra zapateril de Sanidad le han valido la condena de por vida. Que haya pedido perdón ni tan siquiera le hace merecedor de someterse al dictamen de sus vecinos vallisoletanos, quienes dentro de poco tiempo tendrán la oportunidad de decidir si incurrir en tal zafiedad adquiere suficiente gravedad como para retirarle la confianza en las urnas. De ninguna manera: A la hoguera con él, que es del PP. Es mera cuestión de genética, tal y como puntualizó el polivalente y erudito Rubalcaba.
Pero en estos casos, y por desgracia, hay ocasiones en los que se peca, no ya de palabra, sino incluso de obra. Así, quizá sea la genética la que mantenga el carné socialista en manos de quien ha llegado a ser condenado en sentencia firme por malos tratos, y también, ante el bochornoso silencio del feminismo de salón, la que le haya llevado nada menos que a la presidencia del Partido Socialista de Euskadi. En cualquier caso, quién mejor para mantener contactos e intentar propiciar la distensión con el mundo criminal etarra: Es cierto que le propinó una paliza a su mujer, pero está dispuesto a demostrar que es tan 'hombre de paz' como su amigo y protegido Otegui. El diablo los cría, y ellos se juntan. Cuestión de genética.
miércoles, 27 de octubre de 2010
ALGO SE MUEVE EN LAS ISLAS BRITÁNICAS

La audaz propuesta presentada en el Parlamento británico por los diputados conservadores Baker y Carswell, consistente en eliminar la reserva fraccionaria, ha obtenido un inesperado eco nada menos que en el mismísimo gobernador del Banco de Inglaterra, Marvyn King. Desde luego, ya son palabras mayores. De llegar a implantarse tal medida algún día, nos encontraríamos ante una verdadera revolución: La base del funcionamiento de la banca, y una de las principales causas de los ciclos de auge y recesión que vivimos actualmente, daría paso a la reserva 100% de los depósitos a la vista, que quedarían a la libre elección del cliente. Una auténtica, ésta sí, reforma del sistema financiero, lejos de determinadas naderías gatopardescas que inciden en los mismos errores intervencionistas.
El mero hecho de plantear tan necesario debate a tan alto nivel revela que, al menos, algo se mueve en las islas británicas. Ojalá que estos vientos de libertad procedentes del Reino Unido, que se suman a las ambiciosas reformas liberalizadoras de su nuevo Gobierno, alcancen al resto del continente... Y, de paso, también al otro lado del Atlántico, lastrado por las contraproducentes, y afortunadamente contestadas, políticas obamitas.
jueves, 21 de octubre de 2010
TIEMBLA EL ESTADO DE DERECHO

Imaginemos que en cualquier país de larga y arraigada tradición democrática, un señor presenta los siguientes 'méritos' en su ejecutoria como político: Portavoz de un Gobierno en el que, al amparo de la lucha antiterrorista, se cometían en su seno todo tipo de atropellos a las leyes, latrocinios varios e incluso actos de terrorismo de Estado; flagrante infractor de la jornada de reflexión de unas elecciones generales e inductor ese mismo día del asalto a las sedes del partido adversario; cabeza de un Ministerio, para más inri el de Interior, en el que altos mandos políticos y policiales, en pleno proceso de negociación y claudicación ante una banda criminal, llegaron a avisar a miembros de la misma para evitar su detención por la Policía, traicionando así a la nación y a las víctimas del terrorismo; impulsor desde ese mismo departamento de la puesta en funcionamiento de un sistema de espionaje indiscrimado, que como tal pone en serio riesgo la efectiva garantía de los derechos y libertades individuales, y de mediáticas operaciones político-policiales contra la oposición, en las cuales se les despoja a determinadas personas, antes incluso de ser sometidas a juicio, del derecho al honor y a la propia imagen.
Si alguien exhibiera tamaño y escalofriante currículum, pongamos en Francia, Gran Bretaña o Estados Unidos, tiempo haría que hubiese quedado, cuanto menos, inhabilitado políticamente para los restos: A buen seguro, ni podría ocupar el cargo de modesto vocal de una Junta de Vecinos. Sin embargo, semejante personaje en nuestra querida España, y más concretamente en un partido de tan nefasto historial como es el PSOE, asciende y promociona hasta el punto de concentrar como Ministro un poder inédito en nuestra democracia: Además de titular de Interior, vicepresidente político y portavoz. Ahí es nada. Y es que el presidente, desacreditado y hundido en las encuestas, necesita más que nunca de sus maquinaciones y perversos oficios: Máxime cuando deposita sus últimas esperanzas en la segunda parte de la negociación con la ETA, que hace tiempo se ha iniciado. Y, por supuesto, hay que seguir intentando desactivar a la oposición, que está cobrando ya mucha ventaja. Demasiada.
Todo el poder para Rubalcaba. Mientras tanto, tiembla el Estado de Derecho.
martes, 19 de octubre de 2010
ANTE EL VICIO DE PEDIR...

Siempre que el Gobierno de turno negocia con partidos nacionalistas el apoyo a los Presupuestos Generales del Estado, que suele ser lo mismo que intentar lograr su propia supervivencia, surge el inevitable debate: Si conviene o no cambiar nuestro sistema electoral, precisamente con el fin de evitar que la gobernabilidad y estabilidad política continúe dependiendo de quienes no creen en España y persiguen su debilitamiento como nación. Y entre las alternativas que se proponen, se hace mención al régimen uninominal mayoritario británico que, pese a constituir una excepción dentro de Europa (como en tantos otros aspectos, por cierto), es supuestamente el único que garantiza la constitución de Ejecutivos sólidos y con capacidad de maniobra.
Pues bien, la muy reciente experiencia de los últimos comicios legislativos en el Reino Unido nos ha demostrado que no existe el sistema electoral perfecto, y que incluso el británico puede tener sus fallas en ese pretendido propósito de propiciar Gobiernos estables: De tal forma que, por mucho que el Partido Conservador consiguiera imponerse nítidamente al Laborista en voto popular, el reparto de las circunscripciones provocó que, de manera prácticamente inédita en la historia, no hubiera mayoría absoluta en la Cámara de los Comunes. Sin embargo, del llamado 'Hung Parliament' ha salido un Gabinete, el de Cameron y Clegg, sin fisuras, con claros objetivos comunes y que ha sabido presentar un ambicioso programa de reformas institucionales, administrativas y económicas. A ello ha ayudado sin duda el hecho de que el socio de Gobierno de los conservadores sea un partido como el Liberal Demócrata, no sólo ideológicamente cercano en determinadas materias, sino sobre todo de patente vocación nacional británica.

El sistema electoral español, basado en la Ley D'Hont, no es ni mucho menos el peor de los posibles: Combina aspectos del régimen mayoritario con el proporcional, de tal forma que, además de facilitar una mayor pluralidad en el Parlamento para que éste sea un reflejo lo más fiel posible de la realidad política y electoral de España, también favorece que el partido ganador, por mínima que haya sido su victoria, disponga de una considerable ventaja en número de diputados respecto al segundo (por ejemplo, los apenas 1,3 puntos que el PP logró sobre el PSOE en 1996 se tradujeron en una diferencia de quince escaños). Cabe recordar asimismo que el sistema en vigor ha producido cuatro mayorías absolutas (en 1982, 1986 y 1989, del PSOE, y en 2000, del PP), y las últimas encuestas señalan que puede tener lugar una quinta. Ahora bien, el principal inconveniente reside en la asignación de escaños por provincias, que sobredimensiona la representación en la Cámara de los partidos nacionalistas, cuando su peso electoral real en el conjunto de España es mínimo. Por tanto, son los nacionalismos de distinto pelaje quienes ostentan la capacidad de aportar los escaños que le falten al Gobierno correspondiente para obtener la mayoría necesaria. Y he ahí la lamentable diferencia respecto a otros países: Aquí quienes actúan de 'bisagras' repudian la unidad de la nación, y hallan su principal razón de ser en la reivindicación permanente con el objetivo de ir acumulando cada vez mayor poder.

En cambio, Zapatero, nada más ganar sus primeras elecciones, optó por tener como aliado parlamentario preferente a un partido abiertamente independentista como ERC, y además no tuvo inconveniente alguno en impulsar con el Estatuto de Cataluña una reforma de la Constitución por la puerta de atrás, lo que a su vez redundaba en su propósito de propiciar un cambio de régimen. Y ahora que su incapacidad para afrontar la crisis económica le ha colocado con el agua al cuello, ha decidido ceder ante el PNV y Coalición Canaria hasta extremos literalmente delirantes (porque no otra calificación merece que, por ejemplo, acceda a que a las provincias vascas se les imponga ridículos topónimos que en su momento se inventara el enajenado Sabino Arana, o que aguas internacionales pasen a denominarse, porque sí, 'canarias'). Desde luego, debería haber buscado otras fórmulas para lograr su objetivo de mantenerse al menos un año más en La Moncloa; y, de no haberlas encontrado, dadas las circunstancias, podría haber tenido un último gesto de patriotismo, proponer al Rey la disolución de las Cámaras y, se presente o no como candidato del PSOE, convocar elecciones generales. Pero sabemos de sobra que al presidente no le mueve precisamente el amor a España.
jueves, 14 de octubre de 2010
LES IMPORTA UN BLEDO ESPAÑA

Vaya por delante que quienes dieron su vida por la nación merecen el respeto y el reconocimiento de todos los españoles. Y, desde luego, cuando precisamente se recuerda a los caídos por España y se reza por ellos no es el momento de silbar ni abuchear a nadie. Ahora bien, los menos indicados para rasgarse las vestiduras son los miembros de un Ejecutivo y un partido que no tienen empacho alguno en alcanzar pactos de gobernabilidad con quienes promueven la quema de banderas españolas y mancillan nuestros símbolos (sin que en tales casos nadie haya planteado la conveniencia de imponer ningún 'protocolo'), y que para más inri se halla encabezado por quien considera el concepto de nación española 'discutido y discutible'. Es más, si hubieran demostrado un mínimo de patriotismo en el ejercicio de su Gobierno, y por ejemplo no hubieran puesto a la nación en almoneda con el Estatuto de Cataluña, seguro que no hubiéramos tenido que lamentar hechos como los acaecidos antes del último desfile militar del 12 de octubre.
En cualquier caso, cabe preguntarse en qué va a consistir ese 'protocolo' propuesto públicamente por la pacifista y nacionalista Chacón (manda narices), supuestamente para garantizar el 'respeto' a la Fiesta Nacional. ¿En alejar todavía más al público (pese a que precisamente tal medida se ha mostrado absolutamente contraproducente), o en cerrarle el paso directamente? ¿Acaso se detendrá a todo aquel que manifieste su desaprobación? ¿O se evitará llegar a esos extremos repartiendo mordazas entre la concurrencia? Da la impresión de que este Gobierno de irresistibles impulsos prohibicionistas se escuda ahora en la celebración del Día de la Hispanidad para tratar de imponer sus designios liberticidas. Porque, y a las pruebas hay que remitirse, les importa un bledo España, la Fiesta Nacional y nuestros símbolos: En realidad, pretenden evitar una próxima vez en la que Zapatero sea objeto de abucheos, y sobre todo que las televisiones y demás medios de comunicación vuelvan a hacerse eco de la expresión de un descontento muy generalizado en la sociedad española (y no sólo en la 'extrema derecha', como quieren hacer ver). Máxime cuando, en el mejor de los casos para este Gobierno, el venidero 12-O tendrá lugar a pocos meses de las elecciones generales de 2012.
domingo, 10 de octubre de 2010
UN AUTÉNTICO PELIGRO PARA LOS LIBERTICIDAS

Se ha hecho esperar. Demasiado. Pero la Academia sueca, por desgracia el más significado baluarte del pensamiento único 'progre' en el mundo, tarde o temprano no tendría más remedio que rendirse a la evidencia. Porque si hace décadas alguien merecía ostentar el Premio Nobel de Literatura, ese es Mario Vargas Llosa: Verdadero iniciador con su obra 'La ciudad y los perros' de una magnífica generación de escritores (Gabriel García Márquez, Julio Cortázar, Carlos Fuentes, José Donoso...), la del llamado 'boom' de la literatura hispanoamericana que surgiera en los años 60, sus novelas, de una sublime calidad literaria, marcan toda una época. Hasta el punto de que la narrativa contemporánea, y no sólo en lengua española, no puede entenderse sin la extraordinaria aportación de Vargas Llosa. Además, como la misma Academia ha resaltado, en sus obras ha sabido plasmar como nadie 'una cartografía de las estructuras de poder' y unas 'imágenes mordaces de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota'.
En efecto, desde 'Conversación en La Catedral' hasta su más reciente 'La Fiesta del Chivo', el denominador común de todas sus novelas, especialmente en las de mayor contenido histórico y político, es la lucha, casi siempre descarnada, del individuo frente a un poder totalizante, que como tal pretende controlar y reprimir su libre iniciativa. De ahí que su propia evolución ideológica, y tras romper con esa izquierda que en la puesta en práctica de sus doctrinas se caracteriza precisamente por esos hábitos opresores que él mismo denuncia (en su caso, la detención en 1971 del poeta cubano Heberto Padilla por el régimen de Castro fue la gota que colmó el vaso), le terminara llevando por la senda del liberalismo. Algo que jamás le ha perdonado esa intelectualidad tantísimos años ciegamente fascinada por aquellas utopías socialistas, que, en su empeño de querer bajar el cielo a la tierra, convierten a ésta en el peor de los infiernos.

Así pues, no es de extrañar que este Premio Nobel de Literatura (que, como en el caso de la concesión del Nobel de la Paz al disidente chino y preso político Liu Xiaobo, es un tardío pero justo reconocimiento) haya levantado ciertas ampollas en la progresía patria y mundial. De tal forma que un ínclito propagandista del castrismo y sus crímenes, ni corto ni perezoso, ha aprovechado la coyuntura para tachar a Vargas Llosa de 'derechista muy peligroso'. En efecto, lo es: Dado que las ideas que como prestigioso escritor e intelectual promulga se basan en la defensa de la democracia y la libertad individual y en la denuncia de las dictaduras y cualquier clase de totalitarismo, don Mario representa un auténtico peligro para los liberticidas que tanto abundan, especialmente por los lares de su amada y maltratada Hispanoamérica.
jueves, 7 de octubre de 2010
SEÑORAS Y SEÑORES, 'RUBALCABA PRODUCTIONS' EN MURCIA

P: ¿Va a coincidir en plena campaña electoral?
FJ: En plena campaña electoral, ¿el qué?
P: Todo este asunto.
FJ: Sí, creo que hay una campaña electoral. Además, también hay por ahí asuntos de robos y de hurtos que están en campaña electoral.
Esta elocuente conversación es parte de una entrevista que un periodista (P) del diario 'La Verdad de Murcia' le hiciera al Fiscal Jefe (FJ) del Tribunal Superior de Justicia de Murcia en febrero de 2007, a propósito del caso conocido como el de 'La Zerrichera', actualmente en el congelador. Desde luego, no cabe reprocharle falta de sinceridad al interpelado, que para más señas responde al nombre de Manuel López Bernal. Socialista de estricta observancia, fue nombrado Fiscal Jefe por Conde Pumpido, de manera absolutamente legítima aunque en contra del voto de los fiscales, que expresaron en el seno del TSJM su preferencia mayoritaria por el candidato de la conservadora Asociación Profesional de Fiscales, Manuel Campos. No era de esperar empero otra designación por parte de quien se distingue por un sectarismo atroz, y cuyo proceder consiste en poner la Fiscalía General del Estado al servicio de los intereses políticos y electorales del PSOE. Y quién mejor para ese menester en Murcia, que para más inri es una región que se empecina en votarle cada vez más al PP, que López Bernal; que, además, es esposo de la abogada Amparo Hornillos, quien, amén de compartir despacho jurídico con Antonio Alemán, asesor del Grupo Municipal Socialista del Ayuntamiento de Murcia, ejerce de representante del PSOE en denuncias interpuestas por supuestos casos de corrupción (por supuesto, del PP).

Ni las encuestas catastróficas para el PSOE, ni la derrota de Trini (y su mentor Zapatero) en las primarias del Partido Socialista de Madrid, ni la nueva y dramática subida del paro... Los telediarios abrieron el martes con el espectacular despliegue en Murcia de la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil, como si de apresar a alguna banda de peligrosos delincuentes se tratara, y la consiguiente ración de detenciones. Para que el éxito de la operación mediática fuera completo, medios propios y afines al socialismo pusieron desde el primer momento en marcha la máquina de manipular hechos y fabricar mentiras: Así, 'El País' llegaría a titular que un concejal del PP había sido detenido, algo que no dejaba de ser flagrantemente falso por mucho que estuviera previsto en el guión rubalcabiano; y además, a uno de los funcionarios arrestados, aunque no tiene absolutamente nada que ver con el Partido Popular (al igual que los otros dos), se le acompañó su nombre con las siglas del PP entre paréntesis. Ese es el objetivo: Culpabilizar e identificar al PP a toda costa con la corrupción, sin esperar tan siquiera a que se inicie el juicio correspondiente y sin respetar la presunción de inocencia, no ya de los detenidos, sino también de los imputados. La condena a pena de telediario es inapelable, al menos desde que un personaje tan ausente de escrúpulos como 'Rasputín' Rubalcaba encabeza el Ministerio del Interior.
Aunque este golpe de efecto mediático, como tantísimos que han tenido lugar en otros sitios que, oh casualidad, no están gobernados por el PSOE, quede al final en nada, el daño ya está hecho. Sobre todo desde un punto de vista personal: En estos casos, hay a quienes se les despoja del derecho al honor y a la propia imagen y se les coloca irremisiblemente el sambenito de por vida, por inocentes que después se les declare judicialmente. Desde una perspectiva política, y tal y como muestra la experiencia reciente, el deterioro suele ser menor, e incluso inexistente cuando la verdad acaba saliendo a la luz. Y es que a estas alturas llueve sobre muy mojado, y continuará embarrándose todavía más el suelo de aquí a las próximas elecciones. En cualquier caso, el tiempo terminará poniendo a cada uno en su lugar; incluso a los que se rigen por el principio del 'todo vale'.
martes, 5 de octubre de 2010
CHÁVEZ Y LA ETA: MÁS DE LO MISMO

De nuevo tenemos en primera plana de la actualidad datos e indicios que inciden en las relaciones entre el chavismo y la banda terrorista ETA, y más concretamente en la protección y el apoyo que el primero presta a la segunda. Y otra vez surgen las mismas reacciones por parte de los actores de la película: Nuestro Gobierno, pusilánime, se limita a 'pedir información' al régimen de Chávez, que niega la mayor. En suma, unos y otros vuelven a tomarle el pelo a la opinión pública española, a la que ahora se pretende hacer comulgar con ruedas de molino con argumentaciones tales como la realizada al unísono por Chávez y Chaves: No hay que creer a los etarras; como si las informaciones procedieran únicamente de boca de los terroristas. En cualquier caso, resulta cuando menos curioso que quienes en su momento proclamaron la incapacidad de la ETA para mentir con tal de utilizar y manipular los atentados del 11-M, se agarren ahora a una premisa absolutamente contraria.
Como acerca de este deleznable y siniestro asunto no ha habido novedad alguna, y dado que lamentablemente nos hemos encontrado con más de lo mismo, me permito remitir a mis lectores a las reflexiones que ya dejé patente en un 'post' que publiqué en marzo: http://apuntesenlibertad.blogspot.com/2010/03/los-amigos-de-nuestros-enemigos.html.
viernes, 1 de octubre de 2010
UNA POLÍTICA POLÍTICAMENTE INCORRECTA
Partiendo del principio de que no hay libertad sin ausencia de coerción, no deberían ser objeto de penalización los pactos y acuerdos libres entre individuos mayores de edad, por muy rechazables que podamos considerarlos desde el punto de vista moral; el único límite en estos casos ha de situarse precisamente en la libertad de terceros. Además, legalizando el comercio de las drogas (medida que, eso sí, debería tomarse en el ámbito mundial para que fuera efectiva) y regulando el ejercicio de la prostitución, el crimen ahora asociado intrínsecamente a ambas actividades, en cuya ilegalidad halla precisamente su supervivencia, acabaría desmoronándose casi con toda seguridad.
En cualquier caso, siempre es de agradecer que un dirigente político de tanta entidad se manifieste de manera tan clara acerca de asuntos ciertamente peliagudos, pero que tanto afectan a la ciudadanía de a pie. Aunque si por algo se distingue doña Esperanza Aguirre es por su valentía política, su claridad de ideas y su absoluta ausencia de complejos. En suma, una política políticamente incorrecta.
miércoles, 29 de septiembre de 2010
RÉQUIEM POR EL SINDICALISMO BUROCRÁTICO

Cinco millones de parados, una crisis que golpea con más fuerza que nunca, una política económica que dispara el déficit público y maltrata especialmente a las clases medias, generalizadas subidas de impuestos, incrementos continuos y desorbitados de tarifas fijadas por el Estado, los mayores recortes de sueldos y prestaciones públicas de la democracia... ¿Acaso pueden darse condiciones más idóneas para que cualquier movilización contraria al poder establecido, o si se quiere dirigida a manifestar un descontento por el actual estado de cosas, se salde con cierto éxito? Difícilmente. Pues bien, esa suerte de huelga general, la séptima y sin duda la más peculiar y surrealista (la única emplazada con meses de antelación, y que además no surge contra el Gobierno que toma esas mismas medidas que los sindicatos dicen rechazar), ha derivado en un total y absoluto fracaso. ¿Pero cómo se puede ser tan torpe e incompetente, se preguntará cualquiera que no conozca la realidad social y política de nuestra querida España?
Porque, en efecto, los principales responsables del fiasco son los mismos convocantes. La primera y auténtica huelga general de la España democrática, la que tuvo lugar en 1988, logró en cambio, y en una situación económica ni mucho menos tan negativa, una muy considerable adhesión; no sólo en el sector de la sociedad más afín a los postulados de la izquierda (parte de ella ciertamente reacia a manifestarse en contra de un Gobierno socialista, 'de los suyos'), sino también dentro del electorado que votaba a la derecha, deseoso de que un poder entonces hegemónico y prácticamente incontestable recibiera un serio toque de atención. Ahora bien, los promotores de aquella huelga fueron sindicalistas fetén como Nicolás Redondo Urbieta: Defendían ideas tan equivocadas como las que puedan tener ahora sus sucesores, pero desde luego acreditaban un historial de lucha por unos determinados derechos y una total independencia del poder político y gubernamental. Todo lo cual les confería al menos una autoridad moral de la que carece absolutamente el actual sindicalismo burocrático.

Ni la ayuda prestada por un Ejecutivo dispuesto a devolverle años de 'cariño' (pactando los servicios mínimos y no publicando datos globales sobre el seguimiento de la huelga), y ni tan siquiera la utilización del chantaje y la coacción de la que, en su impotencia, hace cada vez más insolente ostentación (y ante la que la sociedad libre e independiente, la que sólo aspira a vivir de su propio trabajo, ha respondido con toda dignidad), han conseguido tapar un fracaso sin paliativos. Este tipo de sindicalismo, anclado en los modos y maneras del siglo XIX aunque socialburocrático y apesebrado, puede haber hallado en experiencia tan grotesca el principio de su fin; paradójicamente, bajo un Gobierno amigo y protector. Y es que, por el bien de la verdadera defensa de los intereses de los asalariados, debería abrirse paso un sindicalismo independiente del poder político y adaptado a los tiempos, receptivo a un mercado dinámico y cada vez más flexible como es el actual, abierto a los acuerdos contractuales libres entre empresario y empleado y situado a pie de obra para conocer perfectamente las características y peculiaridades de cada empresa y centro de trabajo.
Si, pese a todo, al sindicalismo todavía en vigor se le continuara proporcionando respiración asistida vía erario y de esta forma lograra sobrevivir unos cuantos años, ya no serviría ni como ariete del PSOE contra un próximo y previsible Gobierno del PP.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)