
En algo sí son los socialistas unos consumados maestros: En el uso de los resortes de la propaganda. Así, la festivalera puesta de largo de la llamada Economía Sostenible con la que nos obsequió el PSOE no sólo es un mero y extravagante alarde de autobombo: Se trata además de un gesto de cara a la galería absolutamente calculado para hacerlo coincidir con los indicios de recuperación económica que surgen estos días en los Estados Unidos y en países de tanto peso en la economía europea como Francia y Alemania. Lo que puede llevar a pensar que, en cuestión de no mucho tiempo, España presentará algún síntoma que invite al optimismo. Aunque sea por simple contagio, benigno en este caso.
En ese sentido, Zapatero está convencido de que, a fuerza de repetir, inasequible al desaliento y pese a que la realidad le sea cada vez más esquiva, que 'la recuperación se ha iniciado', 'la crisis se ha terminado', y otras frases del mismo tenor, alguna vez y por puro azar acabará acertando. Es decir, justo cuando aparezca algún dato económico que se desvíe mínimamente de la catástrofe continua e implacable que estamos padeciendo.
Entonces, ufano, pregonará a los cuatro vientos: 'Vuestro preclaro presidente ya os lo anunció; y todo gracias al maravilloso Plan 'E' (¿eeh, eeeeh?) y a la magnífica Ley de Economía Sostenible, que ha sido capaz de acabar de golpe con la indeseable y avariciosa economía del ladrillo y pintarla de verde, que te quiero verde. Así pues, es obligación vuestra como españoles (o lo que quiera que seáis) el votarme (con 'v', no con 'b') para que sigáis disfrutando de mi extraordinariamente fructífera presencia en La Moncloa cuatro años más. ¡Y ay de aquellos antipatriotas que osen discutir que la economía, gracias a mi clarividencia, se ha recuperado plenamente!'Lo que está por ver es si llegará a tiempo, es decir, a las elecciones generales de 2012, para presumir y apropiarse de cualquier atisbo de recuperación, no ya creíble, sino que pueda notar el ciudadano de a pie. Porque, debido a nuestro anticuado y extremadamente rígido sistema laboral, mucho tendrá que aumentar la economía española para que el número de parados empiece a disminuir; algo que, dada la política intervencionista y de subida de impuestos del Gobierno socialista, se antoja francamente difícil. Pero ya podemos prepararnos para escuchar hasta la saciedad el siguiente y peregrino argumento de boca del Gobierno y de sus sindicatos verticales: No es importante que se cree empleo, sino que la economía crezca. Lo que viniendo de quienes tanto presumen de velar por el interés del trabajador, no va a estar nada mal. O si no, al tiempo.











