jueves, 23 de diciembre de 2010

LA MAFIA SINDICAL DEFIENDE SUS PREBENDAS


Ha sido en Murcia, donde el Gobierno regional se ha visto obligado a acometer un ajuste presupuestario verdaderamente drástico, y en algunos aspectos doloroso. Y es que a estas alturas es absolutamente necesario e imprescindible reorganizar, racionalizar y adelgazar las Administraciones Públicas; entre ellas, por supuesto y de manera especial, las autonómicas. En el caso de la Comunidad Autónoma de Murcia, urge reducir el déficit: No ya porque el Ejecutivo de Zapatero, de nula autoridad moral además de contumazmente injusto con Murcia, le haya instado a ello para permitirle emitir deuda, sino fundamentalmente para propiciar que la sociedad civil tenga menos impedimentos para afrontar la crisis y generar empleo. Porque, no lo olvidemos, el déficit siempre acaba recayendo, y de qué manera, sobre nuestros bolsillos y los de nuestros descendientes.

En ese sentido, es loable que el Gobierno regional murciano haya decidido no imitar a ejecutivos autonómicos socialistas y rechace subir los impuestos: Qué fácil hubiese sido hacer populismo barato y presentar tal medida como un ajuste de cuentas 'a los ricos'. Pero hubiese resultado absolutamente contraproducente para ese objetivo de liberar de obstáculos a individuos, familias y emprendedores, que son quienes en realidad han de reactivar la economía.

Sin embargo, hay quienes, por mucho que se autocoloquen la etiqueta de 'defensores de los trabajadores', no entienden de otro interés general que no coincida con su propio provecho particular. Y, ay, esas medidas extraordinarias contra la crisis incluyen una reducción del 30 por ciento en el número de liberados sindicales, quienes, como es sabido, disfrutan del privilegio medieval de cobrar por no trabajar. Eso sí que no: Que se apriete el cinturón, y mucho, el común de los mortales, pero en ningún caso el 'lobby' sindical; que hace tantísimo tiempo vive, y muy bien por cierto, en otra dimensión, por encima del bien y del mal y, por supuesto, de las peores crisis económicas.

Así pues, quienes insultaron, escupieron y agredieron al Secretario General de la Presidencia del Gobierno de Murcia, José Gabriel Ruiz, y al senador autonómico Pedro Manuel Hernández, y quienes después cercaron el domicilio particular del presidente de la Comunidad Autónoma, no fueron hordas de la famélica legión, desesperadas ante la negra perspectiva de quedarse sin pan y pasar hambre, sino integrantes de la extraordinariamente subvencionada mafia sindical en la defensa de sus prebendas. Y de la única manera que ellos saben: A mamporro limpio. Porque ese es precisamente el solo argumento que son capaces de presentar: Por nuestros huevos (con perdón), o si no, aténganse a las consecuencias. Proceder propio del hampa, en el que parecen encontrar inspiración semejantes matones.

No contentos con imponer la violencia callejera, y siguiendo la más pura tradición golpista de la izquierda española, esos aprendices de la 'kale borroka' pretendieron asaltar la Asamblea Regional e impedir que los representantes elegidos libremente por los murcianos ejercieran su labor parlamentaria. Afortunadamente para la salud de nuestras instituciones democráticas, no consiguieron tan edificantes propósitos.

Tan lamentables hechos, inconcebibles en una democracia mínimamente consolidada, responden a la deplorable táctica de 'generar tensión' que parece haber sido definitivamente adoptada por la izquierda murciana en general ante sus, una vez más en Murcia, magrísimas perspectivas electorales. Además, sus militantes y adeptos llevan desde 1993 sin comerse un colín en las urnas, y deben tenerle muchísimas ganas al PP, que no deja de obtener, incluso en cada vez mayor medida, la adhesión electoral de los murcianos. No por casualidad la nueva candidata socialista a la Comunidad Autónoma, Begoña García Retegui, se hizo ver en la ilegal, vergonzosa e inadmisible concentración de los liberados sindicales frente al domicilio familiar del presidente Valcárcel: Quizá estén convencidos de que repitiendo las algaradas callejeras y actitudes agresivas y violentas provocadas a propósito de la guerra de Irak y del 11-M van a conseguir recortar los cuarenta puntos de ventaja que, según la última encuesta, les lleva el PP. Pero, como entonces en Murcia, el chasco puede ser de órdago.

8 comentarios:

Helio dijo...

Me temo por desgracia, que hechos tan lamentables como esos, los veremos con frecuencia antes de la campaña electoral.
El día que ocurra una desgracia grave veremos a ver que ocurre.
Saludos

Anónimo dijo...

Una buena dosis de aplicación de las leyes y de actuación policial y judicial. Eso estaría bien.

LDL dijo...

He echado de menos muestras públicas de apoyo de todas partes...se han retratado más de uno.

Anónimo dijo...

Lo siento, Pedro, pero tu escrito está plagado de falacias que cualquiera puede desmontar. Serás un buen vasallo pero tus aspiraciones como tertuliano y comentarista son muy leves. Lo de la libertad se lo cuentas a otro.

Pedro Moya dijo...

Quedo a la espera, señor anónimo, de que tenga a bien desmontar cada una de esas que usted califica de falacias. Porque, para levedad como comentarista, la suya.

Anónimo dijo...

No perderé mi tiempo con émulos de Javier Orrico.

Pedro Moya dijo...

Muchas gracias por la comparación, del que en absoluto soy merecedor.

Anónimo dijo...

Que sí, Pedro, que lo imitas muy bien.