jueves, 11 de noviembre de 2010

LOS ATAJOS DEL PSOE


'Este partido está en la legalidad mientras la legalidad le permita adquirir lo que necesita; fuera de la legalidad cuando ella no le permita realizar sus aspiraciones'. Estas escalofriantes palabras, pronunciadas por el mismísimo Pablo Iglesias en una de sus más controvertidas intervenciones parlamentarias, definen de la mejor manera posible la sinuosa actitud que históricamente ha mostrado el PSOE hacia el Estado de Derecho: De respeto exclusivamente cuando conviene a sus intereses. Buen pero lamentable ejemplo de ello lo tenemos en su ejecutoria en la lucha contra el terrorismo etarra: Los Gobiernos socialistas nunca han creído en el imperio de la ley como único instrumento para acabar con la ETA, y de alguna u otra manera siempre han buscado introducirse en oscuros recovecos para saltarse la legalidad a la torera. Y en ocasiones sin pararse en barras.

Puesto que agraviar al Estado de Derecho desde el Gobierno implica en último término desproveerse del más mínimo principio ético y moral, los atajos tomados han sido radicalmente distintos y distantes: A tal efecto, lo mismo da rebajar al Estado a la categoría de terrorista para emprender la guerra sucia, que claudicar ante las exigencias de la banda asesina. Todo vale con tal de intentar acabar con el problema por la vía más rápida. Así, los Ejecutivos de Felipe González no tuvieron empacho alguno en utilizar tanto las conversaciones de Argel como los crímenes de los GAL: La táctica del palo y la zanahoria, pero fuera de la legalidad y de toda decencia.

En cambio, Zapatero, que heredó una ETA en práctica fase terminal de resultas de la firme, eficaz y, por cierto, impolutamente legal política antiterrorista de los Gobiernos de Aznar, prefirió desde el primer momento transigir ante la organización criminal, con el fin, entre otros, de incorporar a la eufemísticamente llamada 'izquierda abertzale' en su proyecto de cambio de régimen. La rebelión de las víctimas del terrorismo, nada dispuestas a que se traicione su memoria y su dignidad, y el subsiguiente desgaste político que estaba sufriendo le llevaron a suspender su vergonzante 'proceso de paz', que ahora está reiniciando para intentar presentar un supuesto final definitivo del terrorismo de la ETA como gran y único argumento electoral.

Pero hete aquí que los sucios y espeluznantes métodos empleados en la lucha contra el terrorismo durante la época de Felipe González han vuelto a la primera plana de la actualidad, donde los ha querido situar precisamente quien en aquellos años se desgañitaba en negar cualquier implicación en los mismos. De qué poco ha servido la defensa y protección que al susodicho le brindara en su momento Enrique Bacigalupo, entonces insigne juez de guardia del felipismo, quien, con el objetivo de impedir la declaración ante el Supremo del ex-presidente del Gobierno a propósito del caso GAL, aducía la inconveniencia de 'estigmatizar' a su augusta figura. Al final se ha acabado estigmatizando él solito cuando ha desvelado en su periódico favorito, dónde si no, que tuvo la oportunidad de ordenar 'volar' a toda la cúpula de la ETA, reunida entonces en Francia, y que dudó en hacerlo. Vaya, Míster 'X' ha esperado a que prescriban tales delitos para decidirse por fin a confesar. Y se ha quedado tan pancho.

Volvamos ahora al zapaterismo que busca su resurrección política en la segunda parte de la negociación con la ETA. Jesús Eguiguren, que pese a haber sido condenado en sentencia firme por maltrato doméstico ostenta nada menos que la presidencia del Partido Socialista de Euskadi, siempre se ha encargado de mantener en nombre del PSOE un hilo de comunicación con el mundo criminal etarra. De ahí que desempeñara un decisivo papel en el inicio y desarrollo del proceso de rendición de la anterior legislatura, que está repitiendo en la segunda edición puesta ya en marcha. Pues bien, no contento con declarar en sede judicial a favor del batasuno Otegui, presume en un programa de la televisión oficial del zapaterismo, dónde si no, de su óptima relación personal nada menos que con el etarra y prófugo de la Justicia Josu Ternera, con el que, según concretó, ha llegado a compartir mesa y mantel 'bastantes veces'. Eso sí, sin que tuviera a bien comunicar al juez o a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado su paradero, no vayamos a fastidiar la enésima 'tregua-trampa' que se está gestando.

Así pues, Felipe González reconoce que estaba muy al tanto de los crímenes de Estado que se cometieron bajo su Gobierno, y no pasa nada. Es más: Lo verdaderamente grave es la reacción de 'la derecha', que 'se excita' cada vez que el ex-presidente habla. Por su parte, 'Txusito' Eguiguren alardea de su 'buen rollito' con el etarra y asesino Josu Ternera, y tampoco pasa nada. El problema reside en aquellos, entre ellos víctimas directas del terrorista, que, al empeñarse en pedir explicaciones, sólo buscan 'el linchamiento' de 'un hombre bueno'. Y es que el carné del PSOE, en virtud de las tesis promulgadas por su fundador, exime del sometimiento a las leyes. Por tanto, basta con llevarlo para disfrutar de toda la impunidad.

2 comentarios:

Helio dijo...

En mi opinion, con estas declaraciones, es probable que se esté anticipando a otras personas que puedan sacar a la luz, alguna parte del entramado de los gal.

Pedro Moya dijo...

Es muy posible, Helio. Estos socialistas no suelen dar puntada sin hilo; y menos el viejo zorro Felipe González.