jueves, 4 de noviembre de 2010

ESTADOS UNIDOS SIGUE SIENDO ESTADOS UNIDOS


La victoria de Barack Obama en las presidenciales estadounidenses, sin duda histórica, había generado grandes e inusitadas expectativas en ese amplio y diverso apostolado del intervencionismo económico, de tan gran predicamento especialmente en nuestra vieja Europa: Por fin el 'capitalismo salvaje' que caracteriza a los Estados Unidos iba a ser definitivamente desterrado ante la imponente y luminosa presencia del Estado 'social' y benefactor, que siquiera gradualmente, y al albur de la crisis económica, iría sentando sus reales. Y no cabe reprocharle al actual inquilino de la Casa Blanca que no se haya atrevido a dar pasos en pos de ese objetivo: Los típicamente keynesianos (al modo rooseveltiano) 'planes de estímulo' financiados con ingentes cantidades de dinero público, los 'rescates' a la industria automovilística con los impuestos de los norteamericanos, la contraproducente regulación del sistema financiero y, sobre todo, una controvertida reforma sanitaria son buenas y significativas pruebas de ello.

Pero quienes, ufanos, se frotaban las manos, absolutamente ilusionados y convencidos de un inminente e inapelable triunfo del proyecto obamita, pasaban por alto un detalle que no carece precisamente de importancia: Que en Estados Unidos la soberanía reside en una ciudadanía que ama como en ningún otro sitio del planeta la libertad individual, valor del que además es plenamente consciente que es fundamento básico de la grandeza de su nación. Sólo había que esperar a que el electorado estadounidense se pronunciara en la primera oportunidad que tuviera, es decir, en los comicios legislativos y en las elecciones a gobernador del 2 de noviembre. Y lo ha hecho de manera clara y contundente: La bofetada propinada en las urnas a las políticas keynesianas y ruinosamente 'progres' de Obama, auténtico lastre para la recuperación económica, ha sido realmente sonora.

Pero semejante vuelco electoral no hubiera sido posible sin el fortalecimiento y la regeneración de un partido como el Republicano, hasta hace apenas unos meses en plena decadencia tras sucumbir, al socaire de los desafortunados últimos años de Bush, a los cantos de sirena del intervencionismo. Que por fin haya vuelto a abrazar los principios que históricamente le han distinguido y, en consecuencia, haya sido capaz de presentar candidatos que proponen sin ambages frenar el expansionismo del Estado y devolver el protagonismo al individuo, a las familias y a las empresas, se debe a que casi sin quererlo se ha visto espoleado por el variopinto movimiento popular del 'Tea Party'.

Este extraordinario fenómeno que, por su rápida, irresistible y triunfante irrupción en la vida pública norteamericana, pasará sin duda a los anales de la política contemporánea, ha tenido la virtud de encauzar social y políticamente un descontento muy generalizado entre los estadounidenses ante la cada vez mayor intromisión del Gobierno en sus vidas. Pura expresión de un anhelo ciudadano que, sin embargo, la práctica totalidad de la prensa española y europea en general considera intolerable; de ahí que, en su impacable labor de demonización, le dedique los más variados, injustos y desmesurados adjetivos. Sólo aciertan cuando califican al 'Tea Party' de conservador, ya que, en efecto, pretende preservar los principios y tradiciones sobre los que se fundaron los Estados Unidos de América (tales como libertad individual, economía de libre mercado, Gobierno limitado y unidad de la nación, valores cuya resuelta protección llega a reputarse de inconcebible y propia de 'ultras' e incluso, pásmense, 'neofascistas'). Eso sí, también puede admitirse que se les defina como radicales: Lo son, y mucho, en la defensa de la libertad.

En cualquier caso, la abrumadora victoria del Partido Republicano en la Cámara de Representantes y en la mayoría de los Estados expresa una realidad que, por muy incómoda que le pueda resultar a tantos, no deja de ser incontestable: Estados Unidos sigue siendo Estados Unidos. Afortunadamente para los que nos identificamos con su historia, su tradición y sus valores.

2 comentarios:

tu amigo paco dijo...

Me veo obligado de nuevo a poner los puntos sobre las íes y vya que tengo puntos por poner pero trataré de poner sólo algunos.

Me resulta curioso que ahora salgais ( los ultraconservadores de la apología neoliberal) todos en tromba cuando la recuperación si bien leve pero motivada por las medidas keynesianas está empezando a declinar (según dicen varios premios Nobel de economía porque esta intervención para evitar la gran depresión ha sido leve y no lo suficiente fuerte como paraa relanzar realmente la economía debidamente, si quieres te paso los nombres de los Nobel). Decía que me resulta curioso porque no vi a ninguno de vosotros salir a defender el paradigma ultraliberal en Octubre de 2008, cuando con la caída de Lehman provocada por la carencia de controles que impulsó el neoliberalismo recalcitrante del que os vanagloriais todo el mundo se volvió keynesiano de repente (como ejemplo Díaz Ferrán de Aguirre pidiendo un paréntesis sne el libre mercado, la subida del IVA etc etc etc).

Respecto al supeusto desastre de la dirección de Obama apuntar que ha sacado al país de la cuasirecesión, tiene un crecimiento del 2 % que para sí querrían el 90 % de gobiernos europeos, incluído el propio, y que el desmesurado déficit yanqui viene motivado por gastos de la Admón Bush como triplicar el presupuesto para armamento desde la primera de sus tristes legislaturas que hubieran dado para pagar más de tres reformas sanitarias, reforma que por cierto se espera que ahorre dinero al fisco yanqui acorde a la comisión parlamentaris encargada de elaborar este presupuesto.

El apunte de crítica a Roosevelt comprendo que sea ideológico, pero observa los permanentes apoyos que tuvo de la que tú dices es la sociedad más admiradora de las libertades individuales.

Esta sociedad tan liberal ha rechazado en libertad de manera clara la posibilidad de fumar marihuana libremente qué curioso en una sociedad que da ejemplod e libertades, supongo que será porque los liberales conservadores prefieren fumar en la libre ilegalidad.

Si estudiar los datos han votado muchas menos personas que cuando ganó Obama no te dice eso que quizás los motivos sean que los cambios que propuso Obama no han sido lo suficientemente fuertes y esto haya decepcionado a sus electores.

Del Tea Party qué decir sino que defiende la libertad de los ricos, poderosos y eminentemente blancos para someter al resto...... como resumen

Me he extendido más de lo que deseaba lo siento

Carlos Fernández Ocón dijo...

Pedro, "tales como libertad individual, economía de libre mercado, Gobierno limitado y unidad de la nación" joder que bien suena eso!.
Y cómo envidio a los usanianos. Y que cierto es que 'el hombre (el europeo y especialmente español) es el único animal que tropieza dos veces (y mil veces) en la misma piedra' intervencionista.
Sí me gustaban de Obama dos cosas: NO dejar al Gran Capital hacer TODO lo que le da la gana y el tema de los paraísos fiscales.
Es posible que lo americano pueda perfeccionarse...