viernes, 21 de noviembre de 2008

FRENTE AL REVANCHISMO, CONCORDIA

Tras más de treinta años de democracia, el 20 de noviembre es para una inmensa mayoría de los españoles sólo una fecha más en el calendario. Sin embargo, un reducido grupo de quienes se hacen llamar, no sin cierta presunción en algunos casos, 'intelectuales y artistas', eligieron ese mismo día para reivindicar sus deseos de sacar a pasear los cadáveres de la Guerra Civil (sólo los del bando del Frente Popular, que son los buenos, claro) y de la dictadura franquista. Estos próceres de la progresía creen que mientras sigan albergando esos sentimientos de rencor y revanchismo, en España no habrá reconciliación. Pretenden hacer justicia ahora, con el dictador enterrado hace treinta y tres años, porque no pueden soportar que se les muriera en la cama. O bien se trata de ciertos demonios familiares contra los que hay que luchar permanentemente, como es el caso de Cristina Almeida, que ejerció de estrella del cónclave. Aunque también es digno de mención el antifranquismo retrospectivo de algunos.
Afortunadamente, hace muchísimo tiempo que los españoles decidimos que un período tan trágico en nuestra historia merece permanecer en su sitio, que no es otro que el pasado. Hemos sido capaces de enterrar querellas que nos dividieron durante largas épocas para por fin vivir en democracia, paz y libertad, pese a los intentos de algunos de ahondar en la herida ya cicatrizada. Pero, por desgracia, esa vengativa actitud ha encontrado eco últimamente, tanto en la irresponsable y sectaria Ley de Memoria Histórica impulsada por el Gobierno de Zapatero como en las torpes e inoportunas andanzas de un mediático juez cuyo único objetivo es ser el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro.
¡Cómo contrastan estas mezquindades con el espíritu de concordia que animara a quienes protagonizaron nuestra ejemplar transición a la democracia! Por ejemplo, es de justicia resaltar la inmensa generosidad y altura de miras, sin precedentes en nuestra historia, de aquellos procuradores de las Cortes franquistas que aprobaron su propia desaparición (lo que acertadamente se definió como 'hacerse el hara-kiri') para dar vía libre a la tan necesaria reforma política. Y ahí podemos encontrar el primer y decisivo paso que hizo posible el advenimiento de las libertades. Es precisamente lo que buena parte de la izquierda no quiere aceptar: Que la democracia no llegó a España gracias a ellos.
Vale la pena recordar aquel momento histórico. Los argumentos utilizados por quienes defendían la reforma incidían en la necesidad de superar definitivamente los enfrentamientos que durante tantísimo tiempo habían dividido a España en dos partes irreconciliables. El debate en general, protagonizado por muy buenos oradores, que tanto se echan en falta actualmente, fue de un excelente nivel. Fernando Suárez estuvo especialmente brillante.
Nota: Adviértase que entre los procuradores del llamado 'bunker', que abogaban por el mantenimiento de las esencias franquistas, además del 'ultra' Blas Piñar, se encontraba un señor apellidado Fernández de la Vega. Nos suena de algo, ¿verdad?
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