martes, 27 de marzo de 2012

NI PARA TOMAR IMPULSO

El PSOE, su apéndice radical, la oligarquía sindical y toda la trompetería mediática propia y afín han emitido sentencia: los resultados electorales de Andalucía y Asturias suponen un duro castigo al Ejecutivo de Rajoy y manifiestan un contudente rechazo a sus políticas. Por mucho que las del 25-M fueran elecciones autonómicas localizadas en dos regiones concretas, no una especie de repetición o revisión de las generales del 20-N, pero ya sabemos que a la izquierda le da igual la realidad cuando puede manipularla a su antojo. Aun así, si quiere convertirlas (a posteriori, porque siempre le gusta jugar con ventaja) en un plebiscito sobre las medidas tomadas por el Gobierno de la nación, no debe haber tal clamor contra el PP cuando ha logrado imponerse al PSOE en unos comicios andaluces por primera vez en la historia, y subiendo 100.000 votos y 3 escaños; y no estará precisamente muy boyante el socialismo cuando ha perdido 600.000 sufragios y 9 diputados en su eterno feudo andaluz, y además ha sido incapaz de superar en Asturias (tradicionalmente de izquierdas también, por cierto) a un centro-derecha dividido de resultas de una escisión dentro del mismo PP. Si este es el inicio del 'cambio de ciclo' que ya nos ha anunciado Rubalcaba, desde luego que es para que en el Gobierno se pongan a temblar y vayan pensando en hacer las maletas. Vaya tomadura de pelo.

¿Un paso atrás? ¡Ni para tomar impulso! El Gobierno del PP ha de seguir con su agenda de reformas, que para eso los electores españoles le dieron una mayoría absoluta en las urnas. Y porque es su obligación si quiere que salgamos del atolladero en que nos ha metido el socialismo ruinoso. Lo demás: burda propaganda a la que la izquierda nos tiene acostumbrados, pero que siempre conviene desenmascarar.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Pedro, bajo tu aspecto juvenil, cuando se lee tus cometarios, se descubre la vieja caspa conservadora mas rancia de antaño, la que justifica las injusticias más flagrantes en pos de un supuesto liberalismo que solo pueden ejercer "unos pocos, los de siempre".

Probablemente, si te aplicase a tí la Reforma Laqboral en toda su extensión, tus opiniones no serían las mismas, pero claro, estoy segura de que tu estas a salvo y por encima de ello.

De todas maneras, no te preocupes, a tu pesar, el cambio de tendencia ya se ha iniciado, pues el pueblo, aunque adormecido, no puede traarse tanta mentira, en tan poco tiempo,y al final le verá la verdadera cara de quines decian tener la "soliciones a los problemas de los ciudadanos.

Pedro Moya dijo...

En primer lugar, te agradezco tu amable referencia a mi 'aspecto juvenil'; resulta muy agradable particularmente cuando uno ya va cumpliendo años. En segundo lugar, la 'caspa conservadora' se encuentra más bien en quienes abogan por el mantenimiento de un régimen laboral básicamente heredado del franquismo, sin tener en cuenta los cambios en las relaciones económicas acaecidos hace décadas ni los sistemas laborales vigentes en el resto de la Unión Europea. En tercer lugar, considero desafortunado hacer insinuaciones sobre la situación personal del adversario dialéctico para descalificar su postura (la que tengas tú, por ejemplo, me importa un comino), pero sí puedo asegurarte que en caso de verme obligado a abandonar mi actual ocupación no disfrutaría precisamente de más derechos de quienes mantienen el tipo de relación laboral más generalizado; lo que sí me gustaría es que, en tal caso, no tuviera que conformarme con convertirme en un parado de larga duración y pudiera conseguir otro puesto de trabajo con relativa facilidad, a lo que el felizmente caducado (y caduco) régimen laboral ponía graves impedimentos. Y en cuarto lugar, insisto en que si los resultados de Asturias y Andalucía, feudos tradicionales de la izquierda, son la muestra de un 'cambio de ciclo', allá cada uno con sus ilusiones, o más bien con lo que nos quieran vender; pero la realidad es que el actual partido en el Gobierno logró un respaldo nítido en las urnas, y por tanto ha de seguir adelante con su programa de reformas, por mucho que la involución de izquierdas, en la oposición por voluntad popular, trate de impedirlo.