lunes, 12 de marzo de 2012

LO DE PILAR MANJÓN



A primera vista, puede sorprender el deseo expresado de manera tan descarnada por doña Pilar Manjón, icono del 11-M promovido por la izquierda, de que dejen de investigarse los atentados de aquel fatídico día. ¿Pero cómo es posible que la madre de una víctima mortal de la masacre prefiera echar tierra sobre el asunto? ¿Cree a pies juntillas la insostenible versión oficial? ¿Tan acendrado es su partidismo político, hasta el extremo de anteponerlo a la búsqueda de una verdad que levante acta fidedigna de quiénes fueron realmente los asesinos de su hijo? Son preguntas cuyas respuestas, al tratarse de quien por encima de todo es una víctima del terrorismo, son más difíciles y complejas de lo que en principio pudiera parecer.

Porque quien a buen seguro actúa movida en primer lugar por la memoria de su hijo muerto en los atentados merece en cualquier caso todo el respeto del mundo. Y, por supuesto, nuestra comprensión. Se debe tener en cuenta que doña Pilar, desde el mismo momento en que aparecieron las primeras pistas, prefabricadas unas, inventadas otras, que apuntaban a una autoría islamista, encontró a un culpable indiscutible, el mismo que señaló la izquierda durante aquellas infaustas jornadas: Aznar, y por ende el PP, por meternos en la guerra de Irak, ya que la matanza no fue sino la venganza que se tomó el terrorismo islámico como respuesta a la participación de España en aquel conflicto. Por tanto, que nada ni nadie intente alejarla de esa certeza; no ya como adhesión incondicional a una interpretación de los hechos legitimada políticamente, sino también y principalmente como mecanismo natural de autodefensa psicológica: que finalmente se descubriera la falsedad de la versión oficial sobre los autores intelectuales e incluso materiales del 11-M derrumbaría ese convencimiento adquirido, lo cual siempre es susceptible de provocar zozobra. Y que acaben despejándose tantísimas incógnitas que la misma sentencia ha sido incapaz de poner negro sobre blanco puede producir hasta miedo. Así pues, mejor no 'meneallo'.

Cuestión distinta es que la oligarquía sindical, el artisteo progre y demás afectos a la secta izquierdista no se priven de seguir utilizando a la señora Manjón, esta vez como coartada de su último gran ultraje a las víctimas del 11-M. Pero qué se puede esperar de una izquierda que en su momento hizo uso de los cadáveres de los atentados para arrojárselos a la cara del Gobierno de entonces; por supuesto, del PP.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Y dale la burra al trigo...

Pedro Moya dijo...

Pues así seguiremos hasta que se conozca toda la verdad sobre el 11-M, amigo anónimo.