martes, 15 de junio de 2010

REFLEXIONES DE UN SINDICALISTA ATRIBULADO


¿Que tenemos que hacer como que nos enfadamos con nuestro magnánimo Gobierno y organizar un simulacro de huelga general? ¡Pues vaya fastidio, leñe! ¡Precisamente ahora que vienen las vacaciones de verano, hombre! ¿Acaso nuestra condición de 'lumpemproletariado' ha de impedirnos disfrutar de al menos un par de meses de sol y playa después de todo un año de duro trabajo? Porque esto de ser liberado sindical, hay qué ver lo esclavo que es: Es cierto que físicamente no das un palo al agua, pero estrujarte las meninges todos los días para buscar la mejor manera de defender los derechos del trabajador da un estrés...

Dejémoslo, pues, para finales de septiembre, o más bien para octubre. En cualquier caso después, mucho después de nuestro deseado y merecedísimo asueto. Que lo de conseguir sacar a la calle a nuestros compañeros no es moco de pavo... Mirad si no lo que pasó en la juerga funcionarial, que no la siguió ni Dios (con perdón). Claro, entre tanto esquirol vendido al PP que se atreve a reprocharnos no sé qué tontería de que no tenemos ninguna autoridad moral (¿y eso qué es?), y nosotros mismos, a quienes nos resulta francamente (con perdón) difícil mosquearnos con este Gobierno tan progresista y dado al 'cariño'... Jo, es que son de los nuestros, y además no podemos ser tan ruines como para morder la mano que nos da de comer.

Hombre, si hubiera que armarla contra la derecha, seguro que sí haríamos un esfuezo, e incluso ahora mismito. Pero no, todavía no gobierna. Mejor así: Lo único que tenemos que planificar ahora son nuestras vacaciones. Bendito sea... Zapatero.

2 comentarios:

paco el de las rebajas dijo...

En el fondo tienes parte de razón( no toda porque como acostumbras haces del simplismo analítico tú razón de ser), pero lo expones todo con tal demagogia que da verguenza ajena.

Pedro Moya dijo...

En efecto: Lo que da vergüenza ajena es la postura adoptada por estos incansables defensores de 'los derechos de los trabajadores' mientras millones siguen engrosando las listas del paro.