
Qué hambre de balón tenía Pedro Saura, el todavía secretario general de los socialistas murcianos. Al fin ha logrado hacerse ver, aunque sea ocupando un pequeño hueco en los medios de información regionales, ante la abrumadora omnipresencia del Delegado del Gobierno y aspirante a sucederle más pronto que tarde, el señor González Tovar. Y ha sido a propósito de
la reunión en Murcia de los presidentes Valcárcel y Camps, a los que, además de calificarles de 'campeones del paro', les ha reprochado que no hayan hablado de la crisis. Manda narices.
'Que no te cuentes cuentos: Zapatero invierte, la Región de Murcia crece'. Este era el lema con el que compareció el propio Pedro Saura a las últimas elecciones autonómicas. Con él daba a entender que si Murcia crecía y creaba empleo era gracias a Zapatero; mensaje que, como no podía ser de otra manera, no cuajó en absoluto, y de ahí que su candidatura sufriera una sonora derrota. En realidad, como desgraciadamente quedaría acreditado después, el Gobierno de Zapatero se limitaba a vivir de las rentas y malgastar la excelente herencia económica del PP. Pero, claro, el legado tenía que acabarse, y poco después nos llegaría una crisis durante tanto tiempo negada hasta la saciedad por Zapatero, hasta que su virulencia hizo imposible cualquier intento de ocultarla. Y resulta que a quien le atribuían el mérito del desarrollo económico de nuestra Región, no tiene ahora nada que ver con la situación negativa actual: De esta última, y particularmente del desempleo, sólo tiene la culpa Valcárcel. Así, cualquiera.
Es cierto que el paro está golpeando en gran medida a regiones como Murcia y la Comunidad Valenciana. Pero a ello ha contribuido especialmente el abandono al que les ha sometido el Gobierno de Zapatero, sobre todo en materia de agua, vital para la agricultura, el turismo y el sector servicios en general, e infraestructuras, lo que ha privado de grandes oportunidades de mercado. Por su parte, la oposición socialista se encargaría irresponsablemente de demonizar al sector que más empleo estaba creando, como es el de la construcción, al que la muy intervencionista Ley del Suelo del Ejecutivo Zapatero daría el tiro de gracia. En cualquier caso, no está en manos ni de Valcárcel ni de Camps llevar a cabo reformas imprescindibles como flexibilizar el mercado laboral y liberalizar e introducir competencia, algo que le correspondería por sus potestades a un Gobierno de la nación que, en cambio, hace dejación de sus responsabilidades. Al menos el Ejecutivo murciano, por una parte,
ha decidido rebajar el IRPF en su tramo autonómico, mientras que el Gobierno socialista ni quiere oir hablar de ello e incluso incrementa la presión fiscal; y por otra,
ha tomado medidas para facilitar la financiación de las pequeñas y medianas empresas, cuando el PSOE ha preferido echar una mano a los bancos y cajas de ahorro, eso sí, con el dinero de nuestros impuestos. Y a eso se limita Zapatero: A hipotecar el futuro de generaciones de españoles con un gasto público desbocado, lo que además no hará sino agravar y alargar la crisis con más déficit y más paro. Significativo y último ejemplo de ello es el muy originalmente llamado
Plan E, campaña propagandística que, por supuesto, también pagamos todos.
Si, según Pedro Saura, Valcárcel y Camps son los 'campeones del paro', quien ha propiciado que la España del siglo XXI destruya empleo a un ritmo sólo comparable a la humillada Alemania de entreguerras merece el nombre de Supremo Hacedor del Paro.