viernes, 13 de abril de 2012

EL PERONISMO EN SU ESENCIA

Que el peronismo se apropie de lo ajeno no es nuevo: desde su articulación como 'Movimiento Nacional' bajo el liderazgo carismático de un Juan Domingo Perón inspirado en Mussolini, siempre ha utilizado una supuesta defensa de la soberanía e independencia económica de Argentina, y por supuesto la protección del 'pueblo' frente a los abusos de las grandes corporaciones internacionales, como coartadas para robar. Un nacionalismo trufado de populismo 'descamisao' que acabó arruinando a uno de los países más desarrollados del mundo, otrora tierra de promisión, pero que por desgracia ha sabido captar como nadie la idiosincrasia del argentino medio hasta identificarse casi plenamente con él. De ahí los numerosos éxitos electorales del peronismo desde su misma fundación: no por casualidad, Perón sigue siendo el candidato a la presidencia de Argentina que más elecciones ha ganado (en 1946, 1952 y 1973); el peronista Carlos Menem el presidente que más tiempo ha permanecido de manera ininterrumpida en el poder (de 1989 a 1999); y, sin ir más lejos, en los comicios de 2011 los tres candidatos peronistas lograron acumular nada menos que el 68 por ciento de los votos. Así pues, la hegemonía del peronismo en Argentina continúa siendo tan indiscutible como dispendiosa.

Sabido es que el genial Jorge Luis Borges, argentino universal, aseveró que los peronistas no son ni malos ni buenos, ni de derechas ni de izquierdas, sino sencillamente 'incorregibles'. Tanto que entre sus dirigentes políticos siempre ha cundido la idea de que, puestos a hacer el inmenso sacrificio de cometer latrocinios por el bien del 'pueblo', algún beneficio habrían de obtener también sus propios bolsillos. Son tristemente célebres, por ejemplo, los episodios de corrupción protagonizados por la familia Perón y su entorno y los desfalcos al erario público perpretados por Menem, familiares y allegados. Pero a propósito de la actual presidenta, que para más inri se estrenó apropiándose de los ahorros de todos los argentinos, Gina Montaner recordó en 'El Mundo' que, un año antes de la muerte de Néstor Kirchner, su augusto marido, Mario Vargas Llosa había publicado una columna titulada, con absoluto tino, 'Flor de Pareja':

En su artículo, el autor peruano, defensor de las ideas liberales que tanto denostaba Kirchner, señalaba la ironía de un matrimonio empeñado en lanzar una cruzada contra los males del capitalismo mientras se enriquecía impune y descaradamente a costa de los contribuyentes. Es preciso recordar las cifras para no perder la perspectiva en este momento de duelo y debido respeto: en el 2003 los Kirchner declararon a Hacienda un patrimonio de 1.200.000 euros. Cuatro años después, al final del mandato de Kirchner y con la entrada de su mujer en la Casa Rosada, su fortuna había ascendido a 3.200.000 euros. En 2005 estos Bonnie & Clyde de la política se hicieron con terrenos millonarios en El Calafate y una mansión más propia de la realeza que de un par de funcionarios públicos. Entre otras cosas, Néstor Kirchner se ha muerto sin revelar el enigma de los 800 millones de dólares que se esfumaron cuando era gobernador de la provincia de Santa Cruz y por los que nunca rindió cuentas.

Esta es la verdadera esencia, corrompida y corruptora, de un peronismo que acaba de plantear su último reto al 'imperialismo', en este caso al español. Ahora el papel de nuestro Gobierno, como ha anunciado el Ministro Soria, ha de consistir en respaldar a las empresas españolas y defender su derecho a la propiedad privada.

2 comentarios:

Arturo García Cano Amarfil dijo...

El peligro de un empujón. (Mi dibujo sobre el tema http://gecano.blogspot.com.es/

Pedro Moya dijo...

Muy interesante y original tu blog, Arturo. Y tus dibujos, auténticas obras de arte y monumentos al ingenio. Te seguiremos. Muchas gracias.