lunes, 6 de febrero de 2012

EL MEJOR RESUMEN DEL CÓNCLAVE SOCIALISTA



El mejor resumen que se puede mostrar sobre el último Congreso del PSOE, y que además simboliza de manera magnífica la verdadera evolución del socialismo español y de nuestro 'progresismo' en general, es la secuencia de su misma clausura: los miembros de la nueva (es un decir) Ejecutiva y el resto de los delegados en pie cantando con alborozo 'La Internacional'; algunos incluso alzando el puño izquierdo, entre ellos quien se supone que representa de primera mano a las jóvenes generaciones socialistas y, por ende, a la renovación del partido, la murciana María González Veracruz (para quien no la conozca, en el vídeo es la guapa morena con chaqueta azul). Ni el ejemplo de Bad Godesberg en la socialdemocracia alemana; ni el Congreso de Suresnes; ni la renuncia al marxismo como ideología oficial forzada por Felipe González; ni la caída del Muro de Berlín; ni tan siquiera el pensamiento débil posmoderno impregnado por el zapaterismo (veremos si definitivamente enterrado) han impedido que el PSOE siga rindiendo honores en sus cónclaves a un himno que, amén de nacer en Francia en 1888, llegó a ser adoptado por Lenin como oficial de la Unión Soviética; categoría que ostentó de 1917 a 1943, y bajo cuyos acordes se cometieron los peores crímenes contra la humanidad.

Desde luego, un partido socialdemócrata plenamente integrado en las instituciones de la democracia liberal habría tenido tiempo de sobra para buscar otro himno con el que cerrar sus grandes conferencias. Pero no es el caso del PSOE, que nunca ha renunciado a combinar su ejecutoria política con la propagación de consignas propias de la izquierda más rancia. Obviamente, y tras el fracaso de la economía centralizada del socialismo real, no puede propugnar a estas alturas, por ejemplo, la estatalización de los medios de producción al modo marxiano; pero sí continuar con los típicos discursos anticapitalistas, o más bien maniqueístas del tipo 'ricos contra pobres' (pese a que la inmensa mayoría de sus dirigentes disfruten de la primera condición), y sin que falten por supuesto las arengas anticlericales, precisamente las que más ovaciones han despertado en este último Congreso. Las apelaciones a la envidia y al rencor siempre han formado parte fundamental de la seña de identidad del socialismo, y hay que reconocer que es también base de sus éxitos. Y para encarnar las esencias eternas del PSOE, ¿quién mejor que el siniestro Rubalcaba?

2 comentarios:

Antonio Rentero dijo...

¿Recuerdas cuando Felipe González dijo aquello de "he entendido el mensaje"?

Pues ni lo entendió él entonces ni lo entienden estos ahora. Así les va, aquí en Murcia en caída libre.

Pedro Moya dijo...

En efecto, Antonio. Pero el socialismo siempre se ha guiado por la premisa de 'si la realidad es esquiva, tanto peor para la realidad'. En fin...