sábado, 31 de diciembre de 2011

CONFIEMOS EN QUE SEA TEMPORAL

El déficit público no es del 6%, sino del 8; de tal forma que la reducción del gasto no se cifrará en 15.600 millones de euros, sino en nada menos que 40.000. Así pues, y como por otra parte era de esperar, el Gobierno de Zapatero se despidió mintiendo a los españoles sobre el estado de las cuentas públicas, de la misma manera que nos estuvo engañando acerca de la magnitud y gravedad de la crisis económica desde que ésta se inició. Al nuevo Ejecutivo salido abrumadoramente de las urnas le compete ahora, pues, afrontar la peor herencia económica de la democracia, y sin más remedio que adoptando medidas extraordinarias para una situación asimismo excepcional. Hasta el punto de que las previsibles, drásticas y saludables reducciones del gasto público (recorte de las administraciones y supresión de direcciones generales y otros órganos directivos, aumento de la jornada laboral a unos funcionarios a los que no se les aumenta el sueldo, tasa de reposición cero de las plazas de empleo público con algunas excepciones, congelación del Salario Mínimo Interprofesional, rebaja de subvenciones a partidos políticos, sindicatos, patronal y recortes a entes públicos como Renfe o RTVE), en las que obviamente habrá que seguir profundizando, se han visto completadas por unas subidas de impuestos, concretamente del IRPF y del IBI, que, por su carácter siempre contraproducente para la generación de riqueza, deberían evitarse casi a toda costa.

Aquí hemos criticado de manera harto frecuente los incrementos fiscales, y desde luego no vamos a cambiar ahora nuestra posición al respecto. Pero cabe confiar en que, tal y como se nos ha anunciado, se trate de una medida estrictamente temporal, de una duración limitada a dos años; y también en que, además, y con el fin de pese a todo reactivar la economía y propiciar la creación de empleo, se lleven a cabo de forma inmediata esas reformas estructurales y liberalizadoras tan necesarias y urgentes. Próxima parada: el mercado laboral, cuya flexibilización resulta imprescindible para aspirar a reducir las escandalosas cifras de desempleo que soporta nuestra economía. Y, por supuesto, esperemos que esas bonificaciones fiscales recogidas en el programa electoral del PP, y dirigidas a las pequeñas y medianas empresas, lleguen a aplicarse lo más pronto posible.

4 comentarios:

La Pecera dijo...

Los del PSOE se están frotando las manos al grito de que Mariano nos mintió. El radical-liberalismo está que trina porque Mariano ha subido los impuestos. El sector duro del PP está que echa las muelas por el nombramiento de ministros independientes y, especialmente, por el de Carmen Vela.
A cambio:
A los del PSOE les tiemblan las canillas de pensar que Mariano acabe la legislatura, que es cuando se vota, con la crisis resuelta o en vías de ello y con la presión fiscal más baja de la democracia de la democracia, aunque para lograr todo ello haya tenido que subir hoy el impuesto más social, pues pagas más quien más tiene.
El radical-liberalismo dejará de trinar cuando Mariano baje los impuestos una vez encarrilada la solución de la crisis, y mucho antes cuando Mariano adelgace el sector público como no se había hecho desde la reconversión industrial. Además, aunque trinen, votan al PP mayoritariamente.
Algún día los del sector duro del PP entenderán que cuando se trata de contar con los servicios de un gato, da igual que que sea blanco o negro, lo que importa es que cace ratones. Algún día los del PSOE lo entenderán también, les costará un poquito más, pero lo entenderán.
Mientras tanto, a todos los demás, un poco de fe y un poco de tiempo.

Pedro Moya dijo...

De acuerdo contigo, Juan Antonio; excepto en el 'fichaje' de Carmen Vela (aunque no me considero del 'sector duro' del PP): a buen seguro que habrá personas del ámbito ideológico del centro-derecha que estarán tanto o más preparadas que la referida señora para desempeñar el cargo, o que al menos no se hayan significado tan en contra del PP. Pero, en fin, doctores tiene la Iglesia...
Aprovecho para desearte un Feliz Año Nuevo. Un abrazo.

La Pecera dijo...

Es el problema de las generalizaciones y la concisión, que son incompatibles. Cuando escribí "sector duro" del PP en realidad quería referirme, no a la "derecha ultramontana" e intransigente, y en ningún caso de éstos a tí, que eres un ejemplo de político liberal, sino a los militantes y simpatizantes más comprometidos con el ideario de derecha liberal del PP, que son a quienes más les ha enfadado el nombramiento de Carmen Vela. A mí personalmente no me gusta en general la inclusión de independendientes en los Gobiernos, excepto que sean de coalición y estén muy claritos los términos del acuerdo de gobierno (los ministros sí aplican las líneas generales de la política que recoge el programa electoral, en tanto que en la mayoría de los altos cargos prevalece el contenido técnico. No me gusta Luis de Guindos y no me gusta el nombramiento de Carmen Vela (y si a eso vamos, tampoco me gusta el de Gallrdón), pero una vez nombrado, el ministro debe tener cierta libertad para configurar su equipo. Ya veremos. Si Carmen Vela es un buena Secretaria de Estado de Investigación habrá hecho bueno el refrán sobre el color de los gatos. Si no, deberán cesarla fulminantemente y, como en los toros, dar el primer aviso al torero que la propuso.
En cualquier caso, Mariano se merece un poco de tiempo y un margen de confianza, pues le espera la toma de decisiones muy duras e impopulares.
Feliz Año, Pedro, en el que te deseo (y te pido como si fueras un Rey Mago) que escribas mucho más.
Un abrazo.

Pedro Moya dijo...

Muchas gracias, Juan Antonio. Un abrazo.