martes, 26 de enero de 2010

¿ENERGÍA NUCLEAR? POR SUPUESTO QUE SÍ


Porque ninguna maldición divina nos condena a los consumidores y usuarios españoles a pagar una energía cara por los siglos de los siglos. Porque la economía nacional no puede permitirse el lujo de continuar dependiendo energéticamente de países con tan alto riesgo de inestabilidad política. Porque no tiene dos dedos de frente comprarle a Francia una electricidad que, procedente de la energía nuclear, podemos fabricar perfectamente aquí. Porque es posible consumir una energía que es totalmente respetuosa con el medio ambiente y, a la vez, lo suficientemente eficiente. Porque, muy al contrario de lo que increíblemente todavía se pregona, y sin que Chernobyl, trágica consecuencia de un sistema irracional, inhumano y fracasado como el comunista, pueda ser ejemplo de nada, su producción y almacenamiento son absolutamente seguros. Por tanto: ¿Energía nuclear? Por supuesto que sí. Hay poderosísimas razones para apostar por ella, definitivamente y sin ambages.

Eso sí, en lugar de intentar sacar provecho político de los miedos que, basados en el desconocimiento y los prejuicios instalados, provoca este asunto en buena parte del electorado, urge abrir un debate sereno, serio y riguroso. Sabemos que poco o nada se puede hacer ante determinados casos que podemos considerar perdidos, sobre todo de aquellos cuyas limitadísimas anteojeras ideológicas le impiden ver más allá de mayo del 68; ahora bien, quienes dicen defender el uso de la energía nuclear deberían dar un paso al frente y, lejos de caer también en la tentación de ejercer un electoralismo barato, ser totalmente consecuentes y hacer la correspondiente pedagogía. No se trata en este caso de contraponer derechas a izquierdas, o conservadurismo a progresismo, sino de buscar lo que puede resultar más beneficioso para el muy sufrido consumidor español y nuestra ya de por sí castigada economía.

4 comentarios:

J. dijo...

Todo depende en como se gestione la seguridad de la explotacion y la financiacion de la construccion. Los antecedentes que tenemos en España son pesimos y los politicos actuales, en su mayoria, no merecen confianza. Hay que repasar la historia antes de decidir. Si la Comunidad Murciana o cualquier otra que necesite relanzar el sector de la construccion quiere buscarse financiacion privada, no asegurada por el Estado, y construir una central nuclear no voy a tener inconveniente.

paco el de las rebajas dijo...

Porque los residuos de las centrales nucleares son eternos y hay que dejarles a nuestros descendientes un buen recuerdo para que no olviden de nosotros.

Disculpa mi ausencia, me tomé unas vacaciones largas.

Anónimo dijo...

.. puede ser que algun dia el nucleo de la tierra haga pum!! o que un cometa o asteroide impacte sobre la tierra y aniquile a los dinosaurios que quedan!! todo es posible en domingo, como entonces se decia. La realidad que tenemos en el dia a dia es que nos envenenamos con los gases que provocan los combustibles fosiles, como ese carbon que va a subvencionar el gobierno ecologico de pacotilla. Eso es una realidad patente, dañina minuto a minuto, cara de mantener y la que hace que ese mundo que queremos transmitir sano y limpio sea cada vez mas dificil de hacer, sino, que podemos decir de lo de Copenhague.
¿Energia nuclear? Sí, gracias. Tantas cosas hay que estan en nuestra vida cotidiana y que funcionan para nuestro bienestar y curación que son a base del estudio de la energia nuclear. Al contrario, los gases de esos combustibles envenenan a todos, todos los dias.
By Rafa.

Pedro Moya dijo...

Muchas gracias por vuestros comentarios.

Desde luego, no soy un experto en la materia, aunque trato de documentarme mínimamente antes de manifestar mi opinión sobre un asunto de tan alto contenido técnico. Y, según tengo entendido, se ha avanzado mucho en el tratamiento y almacenamiento de los residuos nucleares, sin que ahora plantee problema alguno, ni de contaminación ni de seguridad. No creo que Francia hubiera seguido adelante con su decidida apuesta por la energía nuclear si provocara tales inconvenientes.

Tampoco soy partidario de que las Comunidades Autónomas (las cuales, por cierto, y pese a su protagonismo en las últimas polémicas, no tienen competencias en materia nuclear, al menos todavía) u otras administraciones públicas financien de forma directa la implantación de centrales nucleares: Se trata simplemente de limitarse a dejar actuar a la iniciativa privada, que seguramente se sobrará y bastará.