martes, 26 de julio de 2011

UN DEMENTE CRIMINAL, SIN MÁS


No es una víctima de la sociedad. No se trata de una trágica e indeseable consecuencia de las contradicciones e injusticias del sistema político-económico occidental. Breivik es un demente criminal, sin más; un lunático cruel que, consumido por un odio atroz, ha acabado dando rienda suelta a sus impulsos asesinos. Frío y calculador, por desgracia ha sabido sacar provecho de las muy relajadas, por no decir inexistentes, medidas de seguridad propias de su país para llevar a cabo sus macabros propósitos. Su concreta coartada político-visionaria para 'justificar' tamaña matanza no debería llamarnos a engaño: podría haber utilizado cualquier otra que igualmente le sirviera para encauzar y 'explicar' sus perversas y sanguinarias fobias. En el supuesto de que semejante alimaña genocida se hubiera declarado un defensor de los desheredados de la tierra, o un enemigo de la opresión imperialista, tendría que caer igualmente sobre él todo el peso de la ley. Porque él, y solo él, es responsable de sus crímenes, y como tal ha de responder de los mismos.

En cualquier caso, de algo podemos estar seguros: de ser cierto que ha obtenido ayuda de un grupúsculo extremista y facineroso, éste, además de obtener la más radical condena por parte tanto del Gobierno noruego como de toda la Unión Europea, será objeto de una implacable persecución policial y judicial hasta lograr su total desarticulación; que, en consecuencia, en ningún caso se les elevará a la categoría de interlocutores políticos, porque nada hay que tratar con asesinos de esa calaña; que, por muchas simpatías que cosechen en determinado electorado, ciertamente vil, y por muchos votos que consigan, jamás se permitirá que un brazo político surgido de tal grupo terrorista se presente a unas elecciones, con el fin de impedir la ignominia de que militantes o simpatizantes suyos lleguen a las instituciones democráticas; y que, por supuesto, no habrá excarcelaciones ni medidas de gracia de resultas de ningún proceso de negociación más o menos larvado. En suma, habrá vencedores, los demócratas y el Estado de Derecho, y vencidos, los terroristas y el fanatismo asesino. Como debería ser siempre.

2 comentarios:

Tío Chinto de Couzadoiro dijo...

Totalmente de acuerdo. Si el Gobierno de Noruega entablase negociaciones con la banda terrorista a la que pueda pertenecer este asesino, sería tan criminal, de cara a sus ciudadanos, como los mismos terroristas.
Un cordial saludo.

Pedro Moya dijo...

Muchas gracias por sus comentarios, amigo. Un saludo muy cordial.