domingo, 28 de febrero de 2010

CRÓNICA DEL OPROBIO DE UNA IZQUIERDA MISERABLE Y RUIN


El muy 'progresista' Gobierno de Zapatero inauguraba una nueva era en unas relaciones, las de España con Cuba, que el derechista Aznar, con su inconcebible y radical postura contraria al glorioso régimen revolucionario, se había empeñado en deteriorar. Había que dispensar un trato de especial consideración a uno de los escasos supervivientes del derrumbe del Muro de Berlín, como tal, y pese a su naturaleza despótica y criminal, indiscutible punto de referencia de una izquierda que todavía anda quitándose los cascotes que inopinadamente le cayeron encima en noviembre de 1989. Qué mejor manera de escenificar el acontecimiento que viajar a La Habana, abrazar cordialmente al siniestro heredero y continuador de la tiranía y declarar solemnemente la profunda amistad del Gobierno de España con el régimen comunista cubano. Y, por supuesto, sin dedicar un solo minuto a escuchar las demandas de la disidencia democrática, a la que se desprecia y veja de manera consciente. Y es que siempre hay que tratar de evitar enfadar a tu amigo del alma.



Poco después de su ignominiosa visita a Cuba, un Moratinos en estado puro defiende en el Congreso de los Diputados la postura genuflexa del Gobierno de Zapatero ante el régimen totalitario de los hermanos Castro y presume de los beneficios obtenidos incluso en materia de derechos humanos: Tan sólo... doscientos presos políticos en las cárceles cubanas. Toda una heroicidad de estos campeones de la democracia, que pretenden promover en Cuba transigiendo con la dictadura.



Pero, en efecto, no tardarían en llegar frutos tangibles de una miserable y ruin política de amparo y legitimación de una tiranía abyecta: Orlando Zapata Tamayo, un modesto albañil de raza negra al que le movía la esperanza de una Cuba en libertad, moría tras ser aprisionado y torturado y someterse a 86 días de huelga de hambre. Por desgracia, que el preso de conciencia Zapata corriera serio riesgo de fallecer por inanición no había despertado en nuestro Gobierno el mismo interés que en el caso del sanguinario asesino De Juana, cuya vida había que salvar por encima de todo y en aras de aquel malhadado 'proceso de paz'. Ni tan siquiera fue objeto de la atención prestada a Aminatu Haidar, que incluso consiguió despertar de su largo letargo a los Bardem y demás artisteo 'zejatero'; de quienes no cabe esperar que salgan a la calle ahora, si no es para avalar el último crimen de la dictadura de su venerado Fidel Castro, claro. En este sentido, no ha tardado en saltar a la palestra el típico tonto útil que, con tal de ejercer de vocero y propagandista del totalitarismo caribeño, no ha tenido mejor idea que difamar a su última víctima. Si esta es la conciencia crítica de nuestra sociedad, aviados vamos.



El descarnado y conmovedor testimonio de una desconsolada madre que, corajuda y valiente, saca fuerzas de flaqueza para denunciar alto y claro la muerte de su hijo a manos de un régimen asesino, contrasta con la desvergüenza, vileza y crueldad de un sujeto despreciable que se atreve a frivolizar con el crimen y tratarlo como si fuera ajeno al régimen que transitoriamente encabeza: Es más, en realidad fueron los Estados Unidos y sus esbirros los torturadores de Guantánamo quienes asesinaron a Orlando Zapata. Ridícula, trillada y embustera consigna que todavía causa furor en la progresía de todo el mundo, siempre presta a justificar los atropellos y fechorías de su dictadura favorita. Buena prueba de ello es la sonrisa complaciente de quien le acompañaba durante su perorata, nada menos que un prócer de la izquierda supuestamente moderada, Lula da Silva, que después se apresuraba a hacerse la foto con su líder espiritual. En estas situaciones dramáticas es cuando se tiene la oportunidad de mostrar la verdadera categoría moral y humana que albergamos, tan inmensa en unos pero tan menguada, si no completamente inexistente, en otros.



Ni en una ocasión tan propicia como en un foro de Naciones Unidas contra la pena de muerte (que no sólo está implantada en los Estados Unidos, sino en muchos rincones del mundo donde no existen garantías jurídicas, lo cual debería preocupar más) tuvo a bien Zapatero referirse a Orlando Zapata. Lo haría un día después para limitarse a 'lamentar' su muerte, algo que, por cierto, ya hizo antes incluso el propio Raúl Castro como quien siente pena ante una víctima de un accidente de tráfico. También sabemos que Otegui y demás alimañas batasunas nunca se han privado de manifestar sus lamentaciones por los asesinatos de la ETA, aunque no hayan llegado a reprobarlos ni a condenar a la banda terrorista, puesto que apoyan y secundan a ésta y sus crímenes. Si el PSOE y Zapatero hacen pública mención de su aflicción pero sin dar el paso de rechazar a la dictadura castrista, es simple y llanamente porque le siguen prestando su respaldo. Mientras sea así, algo que además su Gobierno demuestra con su propio y vergonzoso proceder en el panoramana internacional, sus apelaciones a la liberación de los presos políticos cubanos no dejarán de constituir más que una absurda pose, un flagrante alarde de hipocresía.



Y es que, en efecto, la tortura y el asesinato de Orlando Zapata por el castrismo no ha alterado lo más mínimo la oprobiosa posición de la diplomacia que dirige Moratinos, que, con el cadáver aún caliente del disidente, se encargó de dejar claro que continuará ejerciendo de comparsa de la dictadura cubana ante las instituciones de la Unión Europea. Su argumentación no podía ser otra que aquella consabida coartada, manoseada hasta la náusea por los secuaces del régimen comunista caribeño: La gran mentira del 'bloqueo' que sufre la isla, cuando el único y verdadero cerco es el que somete la tiranía de los hermanos Castro al oprimido y asfixiado pueblo cubano.



En suma, nos situamos ante un nuevo y significativo ejemplo de la auténtica defensa de los derechos humanos que distingue a la izquierda, cuyas ideas quieren continuar encontrando inspiración e iluminación en el faro de su santificada revolución cubana. No es de extrañar que sus sueños más recónditos acaben convirtiéndose irremisiblemente en las peores pesadillas de la humanidad.

Descanse en paz Orlando Zapata Tamayo, héroe de la lucha por las libertades en Cuba.

4 comentarios:

Francisco Doña dijo...

Magnífico "post" Pedro, en el que dices verdades indiscutibles.
Te lo agradezco.

Pedro Moya dijo...

Muchas gracias, Francisco. Me alegra mucho que te haya gustado. Un abrazo.

FOS dijo...

Pedro, he llegado por casualidad a tu Blog, (de hecho, lo he visto en mi muro de facebook, ya que somos amigos), como te decía, he llegado, me gusta lo que he visto, y ya lo tengo en mi barra de favoritos, apareceré por aquí con frecuencia. Un abrazo.

Pedro Moya dijo...

Muchas gracias. Espero contar con tus comentarios y aportaciones. Un abrazo.