lunes, 14 de noviembre de 2011

REIVINDICACIÓN DE LA POLÍTICA

Las convulsiones tanto políticas como económicas (en realidad, las segundas han llevado a las primeras) vividas en Grecia y, a continuación, en Italia, han derivado en la misma salida inmediata: la llegada a las presidencias de sus Gobiernos de sendos tecnócratas expertos en economía. Tanto Lucas Papademos como Mario Monti responden a ese perfil: el primero, sustituto de un Papandreu que perdió estrepitosamente el pulso populista que planteó al eje París-Berlín, es profesor de economía de la Universidad de Harvard y ha sido Gobernador del Banco de Grecia y vicepresidente del Banco Central Europeo; el segundo, sucesor a regañadientes del controvertido Berlusconi, ha sido Comisario de Mercado Interior y después de Competencia de la Unión Europea, donde tuvo arrestos para enfrentarse al monopolio de Microsoft e impedir la fusión entre General Electric y Honeywell (eso sí, en su debe se encuentra precisamente que fuera asesor de Goldman Sachs cuando este banco comercial colaboró en la ocultación del déficit griego). Ambos, independientes políticamente, encabezan Gobiernos de concentración, con mandatos muy limitados en el tiempo y que en principio cuentan con el consenso político suficiente como para llevar a cabo las reformas económicas que exige Bruselas, su principal y quizá única misión.

Así pues, parece triunfar la doctrina de que la búsqueda de soluciones a la inestabilidad económica que sufre Europa pasa por la tecnocracia, es decir, el gobierno de los técnicos; siquiera de forma provisional. Ahora bien, además de que la extensión de semejante tendencia supondría una subestimación de las soberanías nacionales y, por consiguiente, de los hábitos democráticos, los tiempos actuales no requieren solo cabezas privilegiadas y expertas en el manejo de las cuentas públicas; sino sobre todo líderes en el pleno sentido de la palabra que, con arrojo, valentía e ideas claras, pongan en marcha nítidos y completos programas de recortes del gasto público y reformas liberalizadoras. Iniciativa que solo puede partir del impulso político; porque, sin perjuicio del asesoramiento que siempre han prestado los técnicos y especialistas en la concreción de las medidas a adoptar, las directrices en una democracia han de ser fundamentalmente políticas, procedentes de quienes han sido elegidos en las urnas para gobernar. Y no está nada claro que tanto Papademos como Monti, que adolecen del evidente déficit democrático de sus mandatos, sean los hombres adecuados para liderarlas políticamente.

Es hora, en cualquier caso, de reivindicar la política como noble actividad y arte de lo posible.

2 comentarios:

La Pecera dijo...

Muy bueno. Estoy totalmente de acuerdo con tu análisis.
Añadiría, incluso, que, lejos de ser la solución, los tecnócratas económicos han sido el problema. Fueron los tecnócratas bancarios quienes generaron los productos tóxicos meddiente operaciones de ingeniería financiera; fueron los analistas económicos quienes, con una sola excepción, nunca avisaron de la posibilidad de la crisis; fueron ellos quienes no la vieron venir hasta que no estuvo encima; dónde están ahora esos asesores económicos de los gobernantes, incapaces de dar una llamada de aviso; qué decir de los ministros tecnócratas, que los hubo y los hay todavía en España, que no hcieron sus deberes y que no impidieron, incluso con la dimisión, que sus gobiernos se endeudaran más allá de todos los límites razonables. No es el tiempo de los tecnócratas económicos porque la solución es muy sencilla, la que cualquiera adoptaría en su casa: gastar menos y trabajar más. Lo que hace falta son políticos capaces de convencer a los ciudadanos de que deben soportar las duras consecuencias de la úncia solución posible. Esos políticos existen, tal vez no para eternizarse en el poder, pero existen. Churchill lideró al Reino Unido con un slógan nada fácil de asumir: sangre, sudor y lágrimas.
De nuevo, enhorabuena por tu entrada.

Pedro Moya dijo...

Y no solo eso, Juan Antonio: cabe recordar que el origen de la crisis económica y financiera que seguimos sufriendo la encontramos en un tristemente célebre 'tecnócrata', Alan Greenspan; quien, presidiendo la Reserva Federal, no tuvo mejor idea que responder al estallido de la burbuja de los 'punto com' impulsando una política monetaria expansiva y de crédito fácil y barato. Medida que imitarían los demás 'tecnócratas' que presidían el resto de los Bancos Centrales, y cuyas consecuencias estamos todavía pagando.
Por lo demás, muchas gracias por tus amables palabras.