jueves, 22 de enero de 2015

2014: POR FIN EMPLEO NETO

2014 ha sido definitivamente el año que ha confirmado el positivo cambio de tendencia en el mercado laboral: según la Encuesta de Población Activa, se ha saldado con 477.900 parados menos (el mayor descenso desde 2002, en pleno crecimiento económico) y 433.900 nuevos puestos de trabajo (cifra muy similar a la 'oficial' de afiliaciones a la Seguridad Social, y que supone el primer aumento desde 2007; año en el que la crisis, pese a que la negaban los mismos que ahora no reconocen la recuperación, empezaba a asomar).

Semejante ritmo de bajada del paro y creación de empleo ha supuesto que también se haya reducido de manera sensible tanto el número de hogares con todos sus miembros en paro como la tasa de desempleo juvenil. Además, estos nuevos datos empiezan a desactivar las principales consignas que, fundamentalmente desde la izquierda, se propagan para restarle valor al empleo que se ha generado una vez aplicada la reforma laboral: es de baja calidad y carácter 'precario'. Pues bien, de los 390.000 nuevos asalariados, 213.000 han firmado contratos indefinidos y 177.000 temporales; y en el último trimestre del año, los asalariados fijos crecieron en 110.900 respecto al anterior, frente a un descenso de 40.000 en los temporales.

Como no podía ser de otra manera, la práctica totalidad de los nuevos empleos se han creado desde el sector privado: 415.700, frente a solo 18.100 del público. Tras nada menos que seis años de retrocesos, 2014 ha sido el primer año en el que desde la sociedad civil se ha generado empleo neto, y a un ritmo casi sin precedentes.

En total, 2014 ha terminado con 17.569.100 ocupados: el nivel más alto desde el tercer trimestre de 2012, cuando la controvertida y liberalizadora reforma laboral empezaba a desplegar sus efectos. Con todo, la tasa de paro ha bajado del 24%: concretamente, se ha situado en el 23,7%, partiendo del 25,7% con el que empezó el año. Un índice todavía, obviamente, demasiado alto, que durante 2015 ha de experimentar un descenso mayor, propiciado tanto por las expectativas de crecimiento de la economía española (por encima del 2%, porcentaje que antes se establecía para a partir del cual poder crear empleo neto) como por las reducciones de impuestos, que sin duda aportarán mayor dinamismo económico.

lunes, 19 de enero de 2015

TANIA, O LA LEY DEL EMBUDO

Una chica que, como concejal, concedió una subvención a una asociación fundada por ella misma, y que, un mes después, votó a favor de adjudicar un contrato del Ayuntamiento a una cooperativa de su hermano, que llegó a recibir un total de 1,3 millones de euros. Su respuesta, al modo de sus duramente criticadas Cristina de Borbón y Ana Mato: no sabía nada de lo que se cocía en su propia familia. Si hiciéramos abstracción de que es una política de Izquierda Unida (y que, por tanto, disfruta de una especie de patente de corso mediático y 'moral' por su calidad de 'progre más progre que nadie'), y de que además cuenta con el respaldo público ('no dudo de la honorabilidad de Tania Sánchez') de su 'compañero sentimental', que no es otro que el Providencial e Intocable Mesías de la Santa y Madre Izquierda (en virtud de lo cual la patente de corso pasa a convertirse en una suerte de inviolabilidad propia de un Jefe de Estado), ¿podría aspirar a presidir una autonomía como la Comunidad de Madrid?

Es más: ¿se permitiría seguir dando lecciones de ética y moral en las tertulias televisivas e incluso, cual Savoranola roja, lanzando insidias contra sus adversarios dialécticos socapa de exigirles un comportamiento impoluto? ¿Continuaría ocupando un escaño como diputada en la Asamblea Regional de Madrid, o bien al contrario hubiese dimitido, 'motu proprio' o forzada por la gran presión mediática y política en contra suya?

Imaginemos por un momento que, además, la chica fuera del PP. Entonces las respuestas a las tres preguntas formuladas sí se antojarían obvias: por supuesto que no. Pero, en este caso concreto, se aplica la ley del embudo, aquella que se basa en la impunidad derivada de la superioridad moral de la izquierda. Una vez más.

jueves, 15 de enero de 2015

PODEMOS Y LA SEMANA SANTA

Conviene hacerse la siguiente pregunta: ¿qué es Podemos, pese a los que se empeñan en blanquearlos y, de paso, en tacharnos de manipuladores y generadores de miedo a quienes les presentamos como lo que son? Pues un partido tan de nuevo cuño como antisistema y de ultraizquierda, nacido de la sedición callejera del 15M, formado por un grupo de ideólogos marxistoides, que tiene a la Venezuela chavista como faro del mundo, que obtiene financiación del Irán de los ayatolás, que es incapaz de disimular sus simpatías y afinidades con la ETA y su entorno (de ahí que, por ejemplo, se adhiera a manifestaciones proetarras como la de Bilbao, o critique detenciones como las de abogados de etarras)...

¿A alguien le extraña que una organización política de semejantes características (repito, de extrema izquierda y comunistoide) plantee prohibir la Semana Santa, y no solo la de Sevilla? Por supuesto, ahí está el siniestro historial de persecuciones, atropellos y hasta crímenes perpretados por el marxismo-leninismo contra la libertad religiosa y de culto, porque ya lo decía el propio Marx: 'la religión es el opio del pueblo'; la cristiana, cabe inferir, porque a ver quién se atreve con la musulmana (máxime si llega dinero de Irán)...

Puesto que nada puede molestar más a un sevillano, sea o no creyente, que el mero hecho de que le toquen su Semana Santa, declarada además de Interés Turístico Internacional, la cabecilla hispalense de la casposa formación 'anticasta' no tuvo más remedio que recular. Aun así, no faltan quienes todavía defienden semejante ocurrencia: si son 'los ciudadanos' quienes 'deciden' prohibir, se supone que de un plumazo, la Semana Santa, ¿qué hay de malo en ello? No pongamos límites a la democracia ni al sacrosanto (ese sí) 'derecho a decidir' sobre todo; incluso acerca de si debemos evitar que cofrades vestidos de nazarenos salgan a la calle a desfilar junto a imágenes del Cristo y la Virgen, práctica que parece herir la sensibilidad de tantos... intolerantes (porque, que sepamos, no es obligatorio asistir a las procesiones ni tener que toparse con ellas; a quien no les guste, basta con quedarse en casa, o dedicarse a otros menesteres).

Sea como fuere, cabe ahora hacerse estas otras preguntas: ¿qué 'ciudadanos' habrían de 'decidir'? ¿Los que se reúnan en una asamblea organizada al efecto por los 'podemistas', al modo 15M, para que salga lo que ellos quieran? ¿Los 'ciudadanos' de Sevilla, los de Andalucía, los de toda España? ¿Quizá en referéndum; y por qué no 'decidimos' de esa misma forma, y 'entre todos', que haya o no mezquitas, por ejemplo? Y si una mayoría coyuntural 'decretara' que no hubiese Semana Santa, ¿sería motivo suficiente para impedir que una minoría, en el ejercicio de su libertad, saliera a las calles a celebrar una manifestación religiosa, y precisamente por ser religiosa (y cristiana)? 

No se trata tan solo de respetar una tradición arraigada desde hace siglos (que también), que además genera prosperidad y puestos de trabajo por cuanto supone un reclamo turístico de envergadura, sino fundamentalmente de libertad. Socavar derechos y libertades de unas minorías apoyándose en mayorías más o menos transitorias no deja de ser propio de las peores dictaduras.

martes, 13 de enero de 2015

POR LA TOLERANCIA Y LAS LIBERTADES

He aquí la portada con la que 'Charlie Hebdo', objeto de la sanguinaria sinrazón islamista, volverá a salir a la venta. Pese a que personalmente no me gustan este tipo de caricaturas irreverentes, me permito publicarla aquí como símbolo de defensa de nuestros sistemas políticos basados en la tolerancia y los derechos y libertades individuales; como reconocimiento y homenaje a todos los héroes (dibujantes, periodistas, policías, ciudadanos anónimos...) que arriesgaron y perdieron su vida en los atentados terroristas a la revista y al supermercado judío en París; y haciendo frente a los fanáticos que amenazan con acabar con nosotros y nuestro modo de vida por no acatar sus designios liberticidas y totalitarios.


sábado, 10 de enero de 2015

UNA GUERRA DECLARADA CONTRA LA CIVILIZACIÓN

Tras la matanza islamista en París, la principal preocupación según cierta corriente de la progresía multiculti no reside en la necesidad de proteger a las sociedades abiertas y libres de la amenaza liberticida y criminal del fundamentalismo islámico (esto es, a la civilización de la barbarie), sino en ¡el riesgo de islamofobia! Tamaña y abracadabrante reacción trae irremisiblemente a la memoria aquel ignominioso titular de cierto diario justo después de los atentados del 11-S en Nueva York y Washington: 'El mundo en vilo a la espera de las represalias de Bush'. Los apóstoles del buenismo relativista y suicida, empeñados siempre en culpar en último término a Occidente de todos los males del mundo, no descansan.

Menos mal que alguien se ha encargado de intentar poner las cosas en su sitio: "Se ha declarado la guerra a Francia, a sus instituciones, a la República, por bárbaros que niegan la idea misma de la civilización y los valores universales de la humanidad". Claro y rotundo el expresidente de la República y líder del centro-derecha francés Nicolas Sarkozy; cuyo comunicado de condena a los atentados islamistas en Francia contrasta con el mero constructo típicamente buenista y políticamente correcto de su sucesor y actual inquilino del Elíseo, François Hollande, que llega a aseverar que los terroristas felizmente abatidos 'no tienen nada que ver con el Islam'. Pues, desde luego, en nombre de Cristo Rey no da la sensación de que mataran, a tenor, entre otros hechos, de las propias proclamas de los asesinos ('¡vamos a vengar al profeta Mahoma!'), del lugar donde fueron entrenados, e incluso de la reivindicación de Al Qaeda (que tampoco parece un grupo fundamentalista cristiano), que se ha permitido amenazar al país vecino con más atentados.

Francia, en efecto, como anteriormente Estados Unidos y otros países de Europa, además de Canadá y Australia, ha sido el último objeto de los ataques criminales de un islamismo que, ciertamente, al menos desde el 11-S le tiene declarada la guerra a toda una civilización occidental de cuya mera existencia abomina: el integrismo islámico, el yihadismo, como quiera que se le llame, no concibe un tipo de sociedad que separe la religión del Estado, que reconozca valores procedentes de las tradiciones grecolatina, judeocristiana y de la Ilustración (a las que considera como enemigos irreconciliables), como son la dignidad humana, los derechos y libertades individuales y la igualdad ante la ley. Y, bajo el principio de que quienes habitamos en el satánico Occidente somos infieles, y como tales susceptibles de ser asesinados, no descansará hasta acabar con nosotros y nuestro modo de vida. De la misma forma que el 11-S no fue un problema que afectara solo a los estadounidenses, los actos terroristas en París no son un mero asunto de libertad de expresión de unos sátiros irreverentes (que empero merecen pasar a la historia como héroes de la libertad merced a su actitud valiente e irreductible), o que ataña en exclusiva a los franceses: son atentados contra todo Occidente.

Negarse a reconocer esta cruda realidad y limitarse a disfrazarla con lugares comunes buenistas puede resultar fácil, cómodo y hasta popular, pero es absolutamente contraproducente: impide afrontar la amenaza yihadista con realismo y, en consecuencia, la determinación necesaria. Sea como fuere, de lo que sí cabe congratularse es de que Francia, a través de su Policía, haya respondido al ataque islamista con la firmeza y eficacia requeridas: tres asesinos yihadistas, responsables de un total de diecisiete muertes, fueron abatidos, en virtud de lo cual no volverán a atentar contra vidas humanas. Enhorabuena a la República Francesa. Y del resto de Europa y el mundo libre, muchas gracias.

miércoles, 7 de enero de 2015

ODIO A OCCIDENTE, ODIO A LA LIBERTAD

En esta ocasión no se ha tratado de un atentado típicamente 'kamikaze' y suicida, al más puro estilo islamista, sino que los terroristas han seleccionado y buscado unos objetivos concretos para aplicarles cruel y salvajemente su propia e inapelable sentencia de muerte: entre los doce asesinados, se encuentran el director y otros tres dibujantes del semanario satírico francés 'Charlie Hebdo'. Su delito, merecedor de la pena máxima: parodiar a Mahoma e incluso a líderes del Estado Islámico. La intolerancia criminal del fundamentalismo islamista tiñe otra vez de sangre a Occidente. Quienes, llevados por su fanatismo asesino, no entienden que el único límite a la libertad de expresión, al menos en un régimen democrático y de libertades, se encuentra en la ley y los Tribunales de Justicia, y no en la imposición de absolutos integristas, vuelven a sembrar el dolor en Europa.

'Charlie Hebdo', que al contrario que buena parte de los medios de comunicación occidentales se ha mostrado siempre valiente e incólume frente al islamismo y sus amenazas, ya sufrió un incendio provocado en noviembre de 2011, sin que afortunadamente hubiera que lamentar víctimas en aquella ocasión. Y cabe recordar que la publicación en 2005 de unas caricaturas de Mahoma por parte de un diario danés, el Jyllands-Posten, generó una ola de indignación en el mundo islámico (controversias diplomáticas incluidas), que se saldó también con 40 muertos tras una serie de enfrentamientos en las calles de diversos países musulmanes.

Las atinadas palabras que pronunció el entonces Ministro del Interior francés, Nicolas Sarkozy, a propósito de la polémica de hace nueve años, son perfectamente aplicables al caso actual: 'es mejor el exceso de la caricatura que el de la censura. El Islam no quiere decir terrorismo; pero no se debe hacer una legislación específica para una sola religión'. Lo contrario sería ceder a la violencia y la intransigencia de quienes precisamente persiguen borrar de la faz de la tierra a Occidente (el satán) y, con él, sus valores basados en la libertad individual, la tolerancia y la dignidad del ser humano.

Y tras el horror de los asesinatos, no podía faltar la miseria moral y la ignominia de quien llega a disculparlos. Aunque el mismo ser despreciable que justifica y hasta aplaude los crímenes del comunismo castrista y de la banda asesina ETA (que tanto monta, monta tanto), ¿cómo no iba a reaccionar de la misma forma ante un atentado terrorista islamista? Y es que el fundamentalismo islámico y la ultraizquierda comparten un mismo odio por Occidente y sus raíces cristianas, y el mismo aborrecimiento por el principal y más valioso legado de su historia política: el respeto y reconocimiento de los derechos y libertades individuales. De ahí su entusiasmo por las dictaduras, y cuanto más totalitarias mejor.

viernes, 2 de enero de 2015

COMIENZA 2015... BAJANDO DE LOS 100

Todo apunta a que 2015 será un año especialmente propicio para la economía española, cuyo crecimiento se verá sin duda favorecido por la aplicación de las anunciadas rebajas del IRPF y el Impuesto de Sociedades y, en consecuencia, de aquel conocido y atinado principio económico liberal: donde mejor se encuentra el dinero es en el bolsillo del ciudadano que lo ha ganado merced a su trabajo, mérito o esfuerzo. Sea como fuere, 2015 comienza con una noticia, amén de positiva, muy significativa: la prima de riesgo, otrora motivo de desvelos y zozobras por cuanto suponía un auténtico lastre para la recuperación económica (con el consiguiente perjuicio para las economías domésticas, no lo olvidemos), baja de la marca de los 100 puntos, por lo que se sitúa a niveles que no se conocían desde mayo de 2010.

No faltarán empero los cenizos de turno, los mismos que cuando la prima subía meteóricamente encendían todas las alarmas y culpaban de ello al recién llegado Gobierno del PP, que ahora le quitarán importancia a la evolución del indicador aseverando que no tiene incidencia alguna en nuestros bolsillos. Pero conviene desmontar, una vez más, argumento tan falaz: de la reducción de la prima de riesgo se benefician, por una parte, las cuentas del Estado, que de esta forma ahorra dinero al lograr financiar su deuda a un coste considerablemente menor (sin ir más lejos, el bono español a diez años ha caído al mínimo histórico del 1,517%), y gracias a lo cual destina dinero a otras partidas, como prestaciones al desempleo o inversiones en infraestructuras; y, por otra parte, las empresas españolas, que pueden financiarse con mayor facilidad en los mercados y, por tanto, expandirse y, con ello, crear puestos de trabajo.

Sin obviar la influencia de las perspectivas de crecimiento económico general en Europa (pese a la incertidumbre generada por el preocupante panorama político en Grecia), no deja de ser mezquino negar que la mayor confianza que lleva transmitiendo desde hace tiempo nuestra economía (que ha pasado de 'enferma de Europa' a ser generalmente considerada como el mejor ejemplo a seguir) se debe, al menos en parte, a la imagen de rigor y solvencia favorecida por las medidas de ajuste y reformas económicas del Gobierno de Rajoy. Aunque donde residen los principales méritos es en una sociedad civil española de nuevo a la altura de las circunstancias; muy especialmente aquellos sectores más dinámicos y emprendedores que han demostrado saber hacer frente a las peores adversidades, y que sin duda lideran la ya presente recuperación económica. Ya iba siendo hora de que se les facilitara fiscalmente su loable labor de creación de riqueza y prosperidad.