'Se confía en que todos, como verdaderos hijos de la patria, amantes de la libertad, acudirán a los lugares señalados con el fin de derramar gloriosamente su sangre y su vida por el rey, por su honor, por la patria y por la libertad de toda España'. Así rezaba el bando que hizo publicar el 'conseller en cap' de la sitiada ciudad de Barcelona, Rafael Casanova, para arengar a quienes resistían frente al asedio de las tropas de Felipe V. Porque no se trataba de una guerra por la independencia de Cataluña, embuste repetido machaconamente por el nacionalismo catalán, sino de un episodio de la Guerra de Sucesión entre los partidarios del archiduque Carlos de Austria, coronado años atrás en Barcelona como Carlos III de España, y quienes apoyaban a Felipe de Anjou como nuevo Rey. Finalmente, el 11 de septiembre de 1714 Barcelona se rendiría ante el primer Borbón que reinaría en España.
Pues bien, ateniéndose estrictamente, y como no podía ser de otra manera, al guión de la propaganda mentirosa del nacionalismo catalán, el presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, ha declarado al diario 'Le Monde' que 'somos España desde hace 300 años por la fuerza'. Y lo peor de todo no es que quien no deja de ser el representante ordinario del Estado en Cataluña propague semejante falacia sobre la historia de España en un medio de comunicación extranjero más o menos prestigioso; es ni más ni menos que la patraña que desde hace décadas el pensamiento único nacionalista impone como doctrina y verdad indiscutible en todos los ámbitos de la sociedad catalana, desde las aulas hasta la televisión, pasando por los periódicos que se editan en Cataluña. No hay más que ver en qué se han convertido las celebraciones de esa 'Diada' que se inician con la ofrenda floral a un Rafael Casanova a quien, pese a sus patrióticas evocaciones a la defensa de 'la libertad de toda España', se presenta como héroe independentista y víctima de la opresión española: en repugnantes y totalitarias ceremonias de odio a España. Porque para fuerza, la que tiene y demuestra la mentira nacionalista.
sábado, 18 de febrero de 2012
jueves, 16 de febrero de 2012
EL GORILA RABIA
Si en la maltratada sociedad venezolana hay sin embargo espacios que los tentáculos del totalitarismo chavista han sido incapaces de invadir, se debe principalmente a la heroica resistencia de la que el propio dictador define despectivamente como 'burguesía nacional'. Es decir, aquellas clases medias prósperas, independientes y laboriosas que jamás han sucumbido a los cantos de sirena del populismo, o que si alguna vez lo hicieron no tardaron en darse cuenta de la verdadera cara de quien en su momento se presentó como el providencial salvador de la patria frente a las corruptas oligarquías. Porque, harto significativamente, los grandes enemigos del pueblo ya no son aquellas corporaciones chupópteras que empobrecían a los venezolanos, ahora propiedad del déspota; ha pasado a ostentar tal honor esa misma burguesía a la que, por no allanarse a sus cacicadas y tropelías, dedica sus peores improperios a la vez que persigue.
Y es que el Gorila está que rabia. Solo faltaba que la oposición democrática, que por fin ha enterrado pasadas controversias internas, le diera una nueva y soberana lección, no solo a él mismo, sino al mundo entero celebrando unas impecables y modélicas elecciones primarias para designar a su candidato. Y una nítida mayoría de los ciudadanos venezolanos que, haciendo uso de su libertad y compromiso con la derrota de la tiranía, acudieron a las urnas de la Mesa de la Unidad Democrática ha optado por Hernesto Capriles; actual gobernador del Estado de Miranda y perteneciente a Primero Justicia, partido de centro-derecha, su discurso integrador incide en la conveniencia de orillar divisiones entre izquierdas y derechas ante la urgencia de acabar con la opresión chavista. Todo lo contrario que el sátrapa, al que le ha faltado tiempo para zaherir a su rival echando mano, como nos tiene acostumbrados el personaje, de los más rancios eslóganes de la izquierda ultramontana. Aunque quizá acierte cuando intenta descalificar a Capriles tachándole de candidato del 'Imperio yanqui'; al menos, sí debería serlo, como de cualquier demócrata que, como tal, desee que Venezuela recupere de una vez las libertades. Porque hoy encarna la única esperanza.
sábado, 11 de febrero de 2012
ESPAÑOLES: FRANCO HA MUERTO
Ha tenido que ser un Ejecutivo del PP el que le diera el tiro de gracia al legado franquista que con mayor presencia e influencia ha persistido en la legislación desde el advenimiento de la democracia: la regulación del sistema laboral. Objeto tan solo de mínimas reformas flexibilizadoras por sucesivos Gobiernos, y de todos los colores, siempre en coincidencia con aquellos momentos en los que la lacra del paro se ha manifestado con mayor virulencia, ahora que los niveles de desempleo han alcanzado cotas verdaderamente insoportables e inconcebibles en un país desarrollado, se ha agarrado el toro por los cuernos y se le ha hecho frente con sobriedad, pero con absoluta resolución. Alguna vez había que acabar con una concepción de relaciones laborales basada en el paternalismo de Estado y un corporativismo inspirado en el régimen legal mussoliniano, totalmente incompatible con los actuales tiempos caracterizados por el dinamismo tecnológico y la globalización económica, a los que hace décadas se debería haber adaptado nuestro mercado laboral. Por fin, aunque con la cornada puesta, alguien se ha atrevido a culminar tan imprescindible como difícil faena.
De la audaz reforma laboral presentada por el nuevo Gobierno, que, entre otras medidas, facilita la contratación, hace prevalecer los pactos alcanzados en el ámbito de la empresa y minimiza el poder de la burocracia sindical, no cabe esperar milagros, desde luego: ningún cambio legislativo, por muy profundo que sea, posee propiedades sobrenaturales. Pero sí propicia que nuestro sistema legal laboral deje de representar un lastre para la creación de empleo, principal asignatura pendiente de nuestra economía. Para ello ha resultado también necesario revocar determinados privilegios y prebendas de los herederos del sindicalismo vertical, que obviamente ya han salido en defensa de sus prerrogativas. En cualquier caso, la algarada callejera de la reacción izquierdista, a la que debemos empezar a acostumbrarnos, jamás ha de imponerse a las decisiones tomadas en sede parlamentaria por los representantes de la soberanía nacional.
jueves, 9 de febrero de 2012
ESTADO DE DERECHO, 1; VALE TODO SI VAS DE PROGRE, 0
El amargo rechazo que la inhabilitación decretada por el Tribunal Supremo a Baltasar Garzón ha suscitado en nuestra inefable izquierda vuelve a poner de manifiesto su particular concepto de la legalidad, a la que siempre abogan por someter al cumplimiento de determinados objetivos políticos; por supuesto, los que en cada momento cuenten con el sagrado visto bueno de la progresía. Son los ecos del conocido como 'uso alternativo del Derecho', que desde una perspectiva marxista tacha al imperio de la ley de mero prejuicio burgués que en ningún caso ha de impedir la consecución de los fines marcados inexorablemente por 'el progreso'; y que, por tanto, convierte al Estado de Derecho en mera ficción. De ahí su irreprimible querencia por controlar políticamente la Justicia, que presentan como subordinación a la voluntad popular, como si la aplicación e interpretación de las leyes dependiera de los resultados obtenidos en las urnas.
Pero hete aquí que los mismos miembros del Tribunal Supremo nombrados en tiempos del último Gobierno socialista deciden ¡por unanimidad! condenar al gran justiciero de las causas progres. Tan sumamente escandaloso fue el proceder del ahora ex-juez: porque ordenar el espionaje de las conversaciones privadas entre abogado y cliente en el ejercicio de la defensa es un inaceptable acto de arbitrariedad, un atropello a las leyes, a los derechos individuales y a las garantías judiciales absolutamente impropio de un juez digno de tal nombre, por mucho que presuma de su pedigrí impolutamente izquierdista. Condición de héroe mediático de la progresía que tampoco le faculta para investigar supuestos crímenes de una dictadura, por muy cruel que ésta haya sido, si no es asunto de su competencia; y menos aún para solicitar financiación para sus actividades mediante un chantaje más o menos encubierto.
Permitir que se antepongan determinados propósitos, por muy santos que sean, al cumplimiento de la legalidad y la defensa de las garantías jurídicas, a la que el peor de los criminales tiene derecho, supondría el fin definitivo de un Estado de Derecho en el que en el fondo la izquierda no cree, pero cuya preservación es condición 'sine qua non' de cualquier democracia liberal. Y sobre el futuro del definitivamente caído justiciero no hay que preocuparse: siempre tendrá la oportunidad de volver a la política, su auténtica vocación. Aunque quizá desde ahí le resulte más difícil abrir telediarios.
lunes, 6 de febrero de 2012
EL MEJOR RESUMEN DEL CÓNCLAVE SOCIALISTA
El mejor resumen que se puede mostrar sobre el último Congreso del PSOE, y que además simboliza de manera magnífica la verdadera evolución del socialismo español y de nuestro 'progresismo' en general, es la secuencia de su misma clausura: los miembros de la nueva (es un decir) Ejecutiva y el resto de los delegados en pie cantando con alborozo 'La Internacional'; algunos incluso alzando el puño izquierdo, entre ellos quien se supone que representa de primera mano a las jóvenes generaciones socialistas y, por ende, a la renovación del partido, la murciana María González Veracruz (para quien no la conozca, en el vídeo es la guapa morena con chaqueta azul). Ni el ejemplo de Bad Godesberg en la socialdemocracia alemana; ni el Congreso de Suresnes; ni la renuncia al marxismo como ideología oficial forzada por Felipe González; ni la caída del Muro de Berlín; ni tan siquiera el pensamiento débil posmoderno impregnado por el zapaterismo (veremos si definitivamente enterrado) han impedido que el PSOE siga rindiendo honores en sus cónclaves a un himno que, amén de nacer en Francia en 1888, llegó a ser adoptado por Lenin como oficial de la Unión Soviética; categoría que ostentó de 1917 a 1943, y bajo cuyos acordes se cometieron los peores crímenes contra la humanidad.
Desde luego, un partido socialdemócrata plenamente integrado en las instituciones de la democracia liberal habría tenido tiempo de sobra para buscar otro himno con el que cerrar sus grandes conferencias. Pero no es el caso del PSOE, que nunca ha renunciado a combinar su ejecutoria política con la propagación de consignas propias de la izquierda más rancia. Obviamente, y tras el fracaso de la economía centralizada del socialismo real, no puede propugnar a estas alturas, por ejemplo, la estatalización de los medios de producción al modo marxiano; pero sí continuar con los típicos discursos anticapitalistas, o más bien maniqueístas del tipo 'ricos contra pobres' (pese a que la inmensa mayoría de sus dirigentes disfruten de la primera condición), y sin que falten por supuesto las arengas anticlericales, precisamente las que más ovaciones han despertado en este último Congreso. Las apelaciones a la envidia y al rencor siempre han formado parte fundamental de la seña de identidad del socialismo, y hay que reconocer que es también base de sus éxitos. Y para encarnar las esencias eternas del PSOE, ¿quién mejor que el siniestro Rubalcaba?
jueves, 2 de febrero de 2012
PHN, ¿ESTA VEZ SÍ?
Porque, como ha resaltado el propio Ministro de Agricultura y Medio Ambiente, la alternativa zapaterista a los trasvases, el funesto Plan AGUA, se ha saldado con un fracaso sin paliativos. Tras la inmediata derogación del acueducto del Ebro contemplado en el Plan Hidrológico Nacional diseñado por el Gobierno de Aznar, y mientras el PSOE nos prometía que pese a ello tendríamos 'más agua, más barata y en menos tiempo' (aunque sin explicar cómo, claro está), en Murcia trataban de inculcarnos esa monumental memez, típicamente ecoprogre, que llamaban 'nueva cultura del agua'; como si aquí no supiéramos hacer un uso óptimo y 'sostenible' de un bien que, por su escasez y valor, tantísimo apreciamos y por el que tan alto precio pagamos. Encima, nos recompensaban con una serie de 'trasvases-cero' de un Tajo-Segura cuya supervivencia se ponía por primera vez en discusión, y por la que nuestros dirigentes políticos, regantes, agricultores y la gran mayoría de nuestra sociedad civil tanto tuvieron que bregar.
Pero tranquilos, nos decían, que tenemos la solución definitiva: sembranos las costas de desalinizadoras y asunto concluido. Sin embargo, en el caso de Murcia, solo se inauguró (eso sí, cinco veces para demostrar lo mucho que hacía el Gobierno socialista para resolver el problema del agua) la planta de San Pedro del Pinatar, cuya construcción para más inri se inició durante la última legislatura de Aznar; lo que no impidió que alguien se pavoneara e incluso calificara el acontecimiento como el nacimiento de un 'nuevo río para la Región de Murcia'. Aunque a Pedro Saura lo tenemos ya muy calado los murcianos, como tenemos ocasión de demostrarle una y otra vez en las urnas.
Según datos aportados por el Ministro, de las 51 desalinizadoras previstas en el dichoso Plan AGUA, solo funcionan 17, hay 15 todavía en construcción y el resto en tramitación burocrática o durmiendo el sueño de los justos. En cuanto a la cuenca del Segura, de las cuatro plantas erigidas en su momento, solo funciona una, la citada de San Pedro del Pinatar; y otra para consumo mixto, prácticamente inactiva. También se encuentran en construcción desalinizadoras en Torrevieja y Águilas. Desde luego, no cabe desechar el empleo de estas plantas como complemento de producción de agua destinada a abastecimientos; pero basar toda una planificación hidrológica en la desalación es un completo disparate: se trata de un procedimiento, además de contaminante (pese a obtener la aprobación de tantos ecologistas de salón), tremedamente caro (en el caso de Murcia, el agua procedente del Tajo y de la cabecera del Segura es mucho más barata), hasta el punto de que los agricultores se ven incapaces de pagarla.
Además de los trasvases, que habrá que concretar, Arias Cañete ha propuesto estimular la compraventa de derechos de agua entre cuencas, los conocidos como bancos de agua. Introducir fórmulas de mercado en materia de gestión hídrica constituiría un paso importantísimo y tremendamente beneficioso, ya que, al aplicarse, como demuestra la experiencia, el mejor mecanismo de asignación de recursos, cumpliría de forma eficaz el objetivo de llevar el preciado líquido de donde sobra hacia donde hace falta. Aunque para ello sería necesario que fuera la libre competencia basada en la oferta y la demanda la que marcara el precio del agua.
En cualquier caso, el propósito del Ministro de Agricultura es que a finales de 2013 el Plan Hidrológico Nacional quede definitivamente diseñado, culminado y aprobado. Confiemos en que, muy a pesar de los impedimentos que a buen seguro pondrán los palurdos y mezquinos de siempre, pueda por fin hacerse realidad ese gran proyecto de solidaridad entre españoles y vertebración nacional con el que ya soñaban los regeneracionistas de principios del siglo XX y que planificara Manuel Lorenzo Pardo en la Segunda República.
miércoles, 1 de febrero de 2012
LA ARCADIA PROGRESISTA, EN PELIGRO
Esta derecha es insaciable. Gana contundentemente las elecciones y ¡encima se atreve a aplicar su programa de Gobierno! ¿Pero qué se ha creído? Ni todos los votos del mundo le dan derecho a perturbar la Arcadia feliz en que se ha convertido España gracias a las políticas 'de progreso'. No contenta con amenazarnos con rescatar la división de poderes, ese prejuicio anticuado y neoliberal, intenta ahora evitar la transmisión en las aulas de aquellas doctrinas que hagan de nuestros hijos unos buenos progresistas; entre otros retrocesos sociales anunciados y que están por venir, como ha resaltado, y tirando oportunamente del manual socialista, el aspirante a líder Rubalcaba. Resulta verdaderamente intolerable.
Porque las conquistas de las políticas 'progresistas', que la carcundia derechista pretende poner en peligro, son indiscutibles. Entre ellas, una Justicia felizmente controlada por los políticos, donde, en nombre de la voluntad popular, mangonean a su gusto, y además lo suficientemente lenta como para tratar los litigios con el sosiego necesario; una legislación sobre el aborto que lo convierte en derecho casi absoluto (y que acaba con ese convencionalismo 'facha' del derecho a la vida) y evita la interferencia de los padres opresores en las decisiones tomadas libérrimamente por sus hijas menores de edad; un sistema educativo que, pese a sus índices de fracaso escolar y los informes PISA, a buen seguro pagados por la derecha, es todo un ejemplo de progresismo, ya que propicia la igualdad en la mediocridad, sueño de cualquier socialismo que se precie, y lleva directamente al joven español a saborear las mieles del paro, del ocio y del tiempo libre; placentera holganza que además desean arrebatar a los más de cinco millones de desempleados legados por los Gobiernos de progreso, bajo la peregrina idea de que el derecho básico y primordial de cualquier trabajador es precisamente tener un empleo, y para más inri con la aviesa intención de liquidar un sistema laboral franquista, sí, pero socialista a más no poder.
Ya nos avisaba el propio Rubalcaba en la campaña electoral, pero, ay, la mayoría de los españoles que acudimos a las urnas nos empeñamos en no hacerle caso. Menos mal que podremos echar mano del PSOE, sea quien sea quien finalmente lo encabece, cuando decidamos volver a ser dichosos.
Porque las conquistas de las políticas 'progresistas', que la carcundia derechista pretende poner en peligro, son indiscutibles. Entre ellas, una Justicia felizmente controlada por los políticos, donde, en nombre de la voluntad popular, mangonean a su gusto, y además lo suficientemente lenta como para tratar los litigios con el sosiego necesario; una legislación sobre el aborto que lo convierte en derecho casi absoluto (y que acaba con ese convencionalismo 'facha' del derecho a la vida) y evita la interferencia de los padres opresores en las decisiones tomadas libérrimamente por sus hijas menores de edad; un sistema educativo que, pese a sus índices de fracaso escolar y los informes PISA, a buen seguro pagados por la derecha, es todo un ejemplo de progresismo, ya que propicia la igualdad en la mediocridad, sueño de cualquier socialismo que se precie, y lleva directamente al joven español a saborear las mieles del paro, del ocio y del tiempo libre; placentera holganza que además desean arrebatar a los más de cinco millones de desempleados legados por los Gobiernos de progreso, bajo la peregrina idea de que el derecho básico y primordial de cualquier trabajador es precisamente tener un empleo, y para más inri con la aviesa intención de liquidar un sistema laboral franquista, sí, pero socialista a más no poder.
Ya nos avisaba el propio Rubalcaba en la campaña electoral, pero, ay, la mayoría de los españoles que acudimos a las urnas nos empeñamos en no hacerle caso. Menos mal que podremos echar mano del PSOE, sea quien sea quien finalmente lo encabece, cuando decidamos volver a ser dichosos.
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